FICHA DE CRÍTICA
Quizás acabemos desarrollando alguna que otra fobia (más) durante nuestra estancia, pues si bien no se trata de un juego sencillo, sentiremos la necesidad de volver una y otra vez. Y así como cada noche en la celda les pasa factura a los personajes, también se tomará nuestra cordura. Cuanto más cerca estén de escapar del monasterio, más nos atrapará. Y puede que no sea que la cosa se complica, sino que realmente no queremos abandonar esos muros.
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