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Juego

Cheril Perils

2010
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Información / Sinopsis

Historia

Cheril, gracias a su pericia y su fuerza, fue capaz de abandonar la selva de Badajoz, cruzar los polvorientos caminos llenos de bicharracos (próximamente en sus pantallas bajo el título the way of the exploding Cheril), y llegar por fin a la gran ciudad. Sin embargo, pronto se arrepintió de su decisión, tomada con tanta ligereza: la compañía farmaceutica Parasol, fundada en los años 60 por una familia de aberrantes doctores locos, había desarrollado un virus para la guapura que decidieron probar sobre los pobres habitantes de la ciudad. El problema no era el virus en sí, que estaba hecho de puta madre y funcionaba que te cagas, sino que el camión cisterna que emplearon para llevarlo a la ciudad había hecho antes una partida de morapio doble malta y no lo habían limpiado bien. Y claro, todo el mundo sabe que un virus de la guapura con morapio hace que la persona inoculada se convierta en un horrendo y apestoso zombie sin más voluntad que comer cerebros.

Cheril, que está en la inopia, llegó en el justo instante que el alcalde colocaba dos bolas de pinchos en la entrada de la ciudad luego de haber evacuado a los habitantes que aún estaban sanos. Cuando se coscó del tema, quiso salir, pero el alcalde se negó en redondo a quitar las barreras, no fuera que se le escapase algún zombie (o que entrase de nuevo a la ciudad algún sano, que hay gente para todo, hijos míos). Así que la única forma que tiene Cheril de salir de este estercolero y probar suerte en la próxima ciudad es cargándose a los 60 zombies que pululan entre los edificios.

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Cheril, gracias a su pericia y su fuerza, fue capaz de abandonar la selva de Badajoz, cruzar los polvorientos caminos llenos de bicharracos (próximamente en sus pantallas bajo el título the way of the exploding Cheril), y llegar por fin a la gran ciudad. Sin embargo, pronto se arrepintió de su decisión, tomada con tanta ligereza: la compañía farmaceutica Parasol, fundada en los años 60 por una familia de aberrantes doctores locos, había desarrollado un virus para la guapura que decidieron probar sobre los pobres habitantes de la ciudad. El problema no era el virus en sí, que estaba hecho de puta madre y funcionaba que te cagas, sino que el camión cisterna que emplearon para llevarlo a la ciudad había hecho antes una partida de morapio doble malta y no lo habían limpiado bien. Y claro, todo el mundo sabe que un virus de la guapura con morapio hace que la persona inoculada se convierta en un horrendo y apestoso zombie sin más voluntad que comer cerebros.

Cheril, que está en la inopia, llegó en el justo instante que el alcalde colocaba dos bolas de pinchos en la entrada de la ciudad luego de haber evacuado a los habitantes que aún estaban sanos. Cuando se coscó del tema, quiso salir, pero el alcalde se negó en redondo a quitar las barreras, no fuera que se le escapase algún zombie (o que entrase de nuevo a la ciudad algún sano, que hay gente para todo, hijos míos). Así que la única forma que tiene Cheril de salir de este estercolero y probar suerte en la próxima ciudad es cargándose a los 60 zombies que pululan entre los edificios.

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