AVENTURA GRÁFICA pequeña, breve... y DEVASTADORA
Una niña pequeña, una habitación lúgubre sin salida aparente y un gato que, por algún motivo, ahora puede hablar. Con esa imagen arranca Luna's Room, una pequeña aventura gráfica point & click española desarrollada prácticamente en solitario por Jacob García, bajo el alias DonutDroid, y publicada por Save Games. Una experiencia concentrada, casi un relato corto en formato videojuego, que comparte espíritu con otros títulos españoles recientes de perfil similar. Pero Luna\'s Room tiene una identidad muy propia, y su gran baza está en lo emocional.
La historia nos sitúa en 1989, en Nebraska. Luna, una niña pequeña, despierta atrapada en una habitación sucia y lúgubre junto a Miga, el gato de la familia, desaparecido tiempo atrás y que ahora, sorprendentemente, puede hablar. El objetivo es escapar. Pero a medida que exploramos cada rincón del escenario, vamos descubriendo información crucial sobre cómo hemos llegado hasta allí, y también sobre un caso policial oscuro y perturbador que Luna resolverá, indirectamente, sin terminar de comprenderlo del todo. La trama de fondo es de todo menos infantil: lo que parece una pequeña historia de terror acaba pegando un puñetazo emocional que se queda contigo bastante después de cerrar el juego. El tono narrativo juega constantemente con el contraste entre una atmósfera siniestra y los diálogos ingenuos y cómicos de la protagonista, y ese choque funciona muy bien.
Los personajes tienen una presencia destacable dentro de lo modesto de la propuesta. El más carismático es sin duda Miga, con ese carácter altivo y despreocupado tan propio del felino doméstico, que ejerce de consejero, contrapunto cómico y pieza clave en la resolución de más de un puzle. También merece mención el Guardián, un ser siniestro de fuerte carga simbólica que aparece puntualmente para hacer avanzar la trama. Son personajes que encajan bien en un relato con claras influencias del thriller de autor, con ecos de Twin Peaks en su concepción del espacio onírico y de Fincher en el tratamiento del caso criminal que subyace a todo.
En cuanto a la jugabilidad, el juego apuesta por una interfaz simplificada y muy directa: click izquierdo para interactuar, click derecho para examinar, inventario desplegable en la esquina superior. Sin verbos de acción ni iconos complicados. Un diseño accesible que reduce la fricción al mínimo y mantiene el foco en la narrativa. Los puzles son casi en su totalidad de inventario, a excepción de uno basado en la observación del escenario y la deducción de un código. La dificultad es asequible y el juego puede superarse en una única sesión de entre cincuenta minutos y algo más de una hora, con varios finales posibles. En este punto cabe una crítica: la resolución de la trama se siente algo apresurada, y uno tiene la sensación de que el juego habría ganado con al menos una hora más de desarrollo. Hay aspectos narrativos potencialmente muy ricos que se quedan a medias.
Artísticamente, Luna\'s Room luce un pixel art sencillo y de baja resolución, con una paleta fría y contenida que transmite bien la oscuridad y la tristeza del escenario, punteada por acentos de color muy bien definidos cuando hace falta. Destacan especialmente las animaciones de Miga, notablemente bien trabajadas para el nivel de píxeles disponible: se percibe el peso del animal, su elegancia, la fluidez del movimiento. El Guardián también convence, con sus extremidades vegetales moviéndose de forma orgánica e inquietante. En cuanto al apartado sonoro, la banda sonora in-game es atmosférica y aparece solo en los momentos que lo requieren. Pero hay una sorpresa: las canciones del menú principal y los créditos finales, firmadas por el propio Jacob García con la voz de Alex (AP Nightmare), son realmente notables y merecen que te detengas a escucharlas.
Luna's Room es una experiencia breve, humilde y conscientemente modesta, pero de esas que dejan poso. Si te gustan las aventuras gráficas con un componente emocional fuerte, simbólico y narrativamente arriesgado, aquí hay un pequeño hueco esperándote.