Sigo pensando en The Red Strings Club y eso es bueno. Continúo asimilando muchos de los conceptos y cuestiones que ha planteado. Y quién sabe, puede que su presencia en mi vida haya podido cambiar algunas percepciones o incidir en algunos de mis pensamientos, y eso es algo que pocos videojuegos tienen a su alcance. Si os llama la atención y queréis un título profundo en sus temas, capaz de plantear dilemas filosóficos y hacernos pensar sobre nosotros mismos, nuestra presencia en el mundo y las consecuencias de nuestros actos a un nivel directo o indirecto, debéis entrar al Red Strings Club y dejar que ese misterioso barman os sirva el cóctel que crea que es mejor para vosotros.
Leer artículo completo



