FICHA DE CRÍTICA
El juego tiene un potencial enormemente desaprovechado, pero no puedo negar que es muy divertido y que además dura el tiempo justo —unas diez horitas— como para que este ciclo recurrente no llegue a aburrir. Solo por su delicioso pixel art y la coherencia de su banda sonora merece la pena echarle un buen ojo, pero su irreverente trama y sus fallas en el diseño hacen que me cueste recomendarlo a viva voz. Da rabia, porque con muy poquito cambio podría ser todo un portento del género.
60
 







