En resumen, nos encontramos ante un Metroid con todas las letras que sirve de feliz reencuentro, de buen remake y de genial base para apostar por algo más rompedor en el futuro. Ahora sabemos que la fórmula sigue funcionando, gusta y puede evolucionar (esta Samus tiene más poderes, es más plástica y ágil), solo hay que lanzarse de lleno a por una nueva entrega que sea algo totalmente nuevo. Ha sido una grata sorpresa retomar un buen metroid 2D tras casi diez años de ausencia.
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