Hay juegos que no necesitan grandes ambiciones para dejar huella. UPSTAIRS es uno de ellos. Su premisa es tan sencilla como perturbadora: encarnamos a un niño que lleva cinco años encerrado en una jaula por una lunática obsesionada con Britney Spears. El objetivo: escapar. Sin más. Sin giros innecesarios, sin pretensiones de grandeza. Y precisamente en esa honestidad radica su mayor virtud.
Se trata de una propuesta corta, superable en una sola sesión de entre una y dos horas. Quien busque una aventura gráfica de gran profundidad, puzles complejos o una narrativa elaborada, es mejor que mire a otro lado. Pero quien tenga una tarde libre y las ganas de pasar un rato genuinamente entretenido, encontrará aquí exactamente lo que necesita.
El corazón del juego late en sus diálogos y en su tono. UPSTAIRS se mueve con soltura en esa delgada línea entre el horror más macabro y el humor más ácido, y lo hace sin tropezar. Las situaciones son violentas, en ocasiones verdaderamente perturbadoras, pero el juego nunca pierde su aire desenfadado, algo que se ve potenciado por la inocencia del protagonista. Los personajes secundarios aparecen poco en pantalla, pero cada uno tiene una personalidad marcada que se transmite con eficacia a través de unos diálogos muy bien escritos. Sin duda, este es el punto más sólido de toda la propuesta.
En cuanto a la jugabilidad, UPSTAIRS apuesta por el clasicismo más puro: interfaz de verbos, puzles de inventario y algún que otro puzle conversacional. La lista de acciones disponibles es reducida y directa, lo que mantiene la dificultad en un nivel accesible. Los puzles se resuelven aplicando lógica, sin combinaciones absurdas que hagan perder la paciencia, algo que no todos los juegos del género pueden presumir. Hay algún momento puntual de pixel-hunting, pero nada que no se solucione con un poco de atención al explorar cada escena.
Artísticamente, el juego luce un pixel-art minimalista, de trazo sencillo pero con una claridad visual más que notable. Con los mínimos elementos gráficos posibles, se entienden perfectamente las expresiones de los personajes y los objetos con los que podemos interactuar. Funciona, y en el contexto de una producción desarrollada prácticamente por una única persona, merece todo el reconocimiento. El apartado sonoro acompaña sin protagonismos, cumpliendo su función de crear ambiente sin llegar a destacar especialmente. No existe doblaje, por lo que habrá que guiarse por los subtítulos, aunque se agradece enormemente que el juego esté disponible en español, algo lógico teniendo en cuenta su origen.
En definitiva, UPSTAIRS es un juego humilde, directo y muy consciente de lo que es. No pretende ser más de lo que es, y eso es refrescante. En un panorama lleno de propuestas que aspiran a todo, hay algo valioso en una aventura que solo quiere sacarte una sonrisa en medio de un escenario de auténtico horror. Y lo consigue.
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