Magnífica aventura a todos los niveles: guion, pixel-art, ritmo, puzles, ambientación, duración, etc., aunque voy a desarrollarlo un poco más a continuación. Sin temor a equivocarme, creo que es el mejor juego de Postmodern Adventures hasta la fecha, habiendo dado un pasó más allá, sobre todo, en lo que a puzzles se refiere.
La historia me tuvo enganchado de principio a fin. Tanto es así que me lo pasé en dos sesiones, prácticamente del tirón. Los diálogos están muy bien escritos, con un sentido del humor ácido sin perder lo oscuro de la trama. La dupla Foster/Whitman funciona a la perfección, chocando al comienzo al tener caracteres absolutamente opuestos y confiando gradualmente a medida que la investigación avanza y tienen que hacer frente juntos a determinados peligros.
Los puzles se hicieron asequibles, sin encontrarme realmente atascado en ningún momento y siempre con soluciones lógicas a los mismos. Y en este punto es donde, creo que, que se ha dado un paso adelante respecto a juegos anteriores del estudio. No es que fuesen juegos malos (desde luego que no lo son, todo lo contrario), sino que la narrativa pesaba bastante más que sobre el componente puzles. En este The Dark Rites of Arkham se ha logrado un equilibrio mucho más notable, lo que hace de la experiencia general algo tremendamente disfrutable y satisfactorio.
En el apartado artístico el juego no defrauda. Tiene un pixel-art exquisito, donde cada hotspot está visualmente muy bien definido (evitando el pixel hunting tan irritante). La iluminación logra una atmósfera en consonancia con el tono del juego y, quizás uno de los aspectos destacables, es la cantidad y variedad de escenarios que hay que recorrer, cada uno detallado al máximo.
La banda sonora es de reconocer igualmente, yendo de la mano con el apartado visual en todo momento y dotando a cada escenario de la personalidad que requiere.
Ahora siento la necesidad de conocer cuanto nuevas andanzas de este par de investigadores que me han hecho disfrutar tanto.
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