Puede que Neva no necesitara un prólogo que aportara contexto a la historia, pero esta breve aventura sienta como el sol tras semanas de lluvia. Deslumbra y aporta una calidez que no hace sino invitarnos a volver. Eso sí, bajo nuestra cuenta y riesgo, y valorando si estamos en el momento apropiado para la emotividad del título. Y es que Neva: Prologue puede resultar agradable o desgarrador según cuándo lo juguemos. Es decir, si antes de la historia principal o después. Y sin duda me parece un movimiento digno de alabanza. Porque la historia de Neva es una de esas en las que sabes que te van a clavar un puñal y, sin embargo, te abres la camisa y ofreces tu corazón. Y todavía das las gracias por el dolor.
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