Desde el primer uso de la palabra, la metáfora destacó como un modo muy poderoso para transmitir cualidades y esencias de cualquier cosa. El videojuego con su propio lenguaje recoge ese testigo y propone llevarlo a un paso más con la imagen y la interacción. Con la metáfora como herramienta artística, y desprendiéndose en gran parte del aspecto jugable, A Pizza Delivery consigue transmitir un viaje de emociones apostándolo todo a una narrativa ambiental bien planteada, sin descuidar el fondo, generando un poso que muchos videojuegos narrativos apenas llegan a alcanzar, mientras resignifica la realidad que nos toca vivir por una que emocionalmente se adapte a nosotros y no, como suele ocurrir, a la inversa.
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