En definitiva, es un placer y un orgullo el que se creen propuestas de este nivel en nuestro país, y que además se atrevan a enarbolar nuestra cultura e imaginería tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Crisol alea dentro de sí todas estas ideas y componentes –calentados por el fervor, moldeados con violencia por manos expertas y templados en sangre– para conseguir un título que sin duda dará que hablar. Las calmaremos.