Detrás de una muy sugerente y atractiva apariencia, The Westerner esconde un producto mediocre, que aunque se llama a ser jugado en un principio (comienza de forma muy correcta), frustra más de lo que divierte. Se nota el trabajo con prisas, se notan las pretensiones, y se nota una desidia muy vituperable en el acabado del juego. Con todo, si conseguimos (a base de fuerza de voluntad y paciencia) salvar los obstáculos representados por las carencias técnicas (que pueden hacernos recomenzar la aventura varias veces), por la recolección agrícola, y sobre todo, por una muy censurable ausencia de descripciones, The Westerner sí puede convertirse en un juego entretenido e interesante.