Al final del viaje, todo culmina en la anunciada escena de Brandeis cayendo al vacío. Y no hay forma de cambiar eso. Pero sí podemos elegir cómo llegar hasta allí y lo mejor de todo es que lo hacemos sin miedo de ser juzgados, sin penalizaciones absurdas a lo Telltale Games, que crea falsas sensaciones de victoria o derrota con esos carteles de “este personaje recordará esto”. No hay buenos o malos finales en The Red Strings Club, hay caminos diferentes, forjados por nuestras creencias y opiniones, como la última respuesta del test de Akara, que queda abierta a nuestro criterio total. El hilo rojo desemboca siempre en el mismo final, pero nosotros elegimos qué nos deja The Red Strings Club. ¿Indiferentes? Seguro que no
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