Haneda vuelve a conectar con mi adolescencia, con mi Chichi Wakaba, que solo quiere pasar niveles y provocar el máximo de caos posible, todo por una buena causa, claro; conecta con esa creatividad a la hora de ejecutar acciones y moverse por los mapas tan bien diseñados al ritmo de la espectacular banda sonora donde el hermano de Eduardo, Salvador “Salvinsky” Fornieles, encaja a la perfección todo este conglomerado de sensaciones y experiencias; conecta, en definitiva, con lo que me hace feliz cuando agarro un mando o un ratón. Felicidades, seguid así y que el Tricoma nos acompañe durante largos años.
Leer artículo completo





