Kaodi, primera obra comercial del estudio Outlander Games, es un videojuego narrativo en el que controlamos a Barren, un soldado que ha jugado un papel clave en la guerra contra la República de Shan, quien, tras resultar victorioso, debe emprender el viaje de vuelta a casa. Pero el camino de vuelta no será sencillo, y no debido a peligros que amenacen su vida, sino a las heridas que la guerra ha dejado en su alma, que quizás nunca terminarán de sanar.
Kaodi es, ante todo, un videojuego narrativo que invita al jugador a reflexionar sobre las consecuencias de la guerra. Es interesante que nos ponga en la piel del soldado más importante del ejercito vencedor, pero nos ofrezca una visión pesimista de la conquista. Se trata de un soldado que debería sentirse pletórico, al que todos admiran y que será cubierto de gloria en cuanto se plante ante su emperador, pero sólo le abruma una profunda tristeza por el dolor causado y las heridas infligidas. Cada paso hacia su hogar es también un paso hacia la oscuridad, hacia el remordimiento. Por el camino se cruzará con diferentes supervivientes del conflicto, algunos serán soldados enemigos a los que tendrá que enfrentarse, pudiendo decidir si poner fin a su vida o perdonársela, pero la mayoría serán civiles que mostrarán a Barren las devastadoras heridas que abre la guerra y le harán cuestionarse el significado de sus acciones.

Este viaje introspectivo de Barren se visualiza en el videojuego mediante un excelente trabajo en píxel-art monocromatico en blanco y negro. Aunque todo ha terminado con victoria, las texturas parecen reflejar lo contrario: recorreremos escenarios grises y sombríos, donde el sentimiento que prima es la desolación. Si bien hay alguna fase bastante interesante en lo gráfico, como la visita a un campamento, donde recorreremos un escenario circular que juega con el 3D y podremos entrar en diferentes tiendas de los soldados, lo diferencial en Kaodi es la banda sonora compuesta por Alejandro Pacheco. Pese a la brevedad del juego, cuenta con una buena variedad de temas que, incluso en los momentos más intensos siempre se mueve entre la tristeza y el arrepentimiento de haber obtenido una amarga victoria. En ocasiones con lentos golpes de cuerda, en otras ocasiones buscando más intensidad con instrumentos de viento y cantos guturales, pero logra intensificar sentimientos complejos como la sensación de haber logrado una paz manchada de sangre o la incomodidad de haber perdido el respeto por la causa.
Kaodi se ambienta en la guerra, pero es una narrativa que la combate frontalmente, rechaza la idea tan extendida de que la guerra trae gloria a los vencedores. En este videojuego todos pierden, algunos a nivel material, otros en su alma. Y quizás sea un mensaje bastante obvio, pero en la actualidad no está de más recordarlo.

Sin embargo, y pese a lo poderoso del mensaje que Kaodi busca transmitir, el videojuego deja un sabor muy amargo en el jugador debido a su brevedad. Un videojuego breve puede ser extraordinario, hemos analizado varios casos en esta web, siempre y cuando haya un desarrollo coherente de su mensaje y mecánicas. No suele gustar cuando un videojuego se alarga artificialmente, pero también decepciona cuando parece haberse quedado muy lejos del objetivo, lo que sucede con Kaodi. En 40 minutos de duración aproximadamente, Kaodi nos presenta muchos personajes, nos habla de conflictos entre reinos fracturados, y sus batallas, como si hubiera un lore complejo que tenemos que asimilar y así lo hacemos, porque asumimos que toda esta información nos ayudará a comprender el desarrollo y desenlace de la aventura. Sin embargo, el viaje de redención de Barren, que parecía destinado a ser largo y estar repleto de sorpresas y matices, no llega a un final satisfactorio. Kaodi concluye en el momento en que el jugador piensa que va a arrancar. De hecho, y lo digo con total sinceridad, pensaba que había completado solo el prólogo.
Las expectativas juegan una mala pasada al jugador también debido a que durante el -breve- periplo de Barren se introducen mecánicas interesantes que apenas usaremos en tres o cuatro ocasiones: los breves combates contra enemigos; los momentos en que Barren puede reflexionar e incluso una pequeña fase plataformera. La sensación que se me ha quedado al final es que el estudio ha querido introducir mucha variedad de mecánicas y opciones; se le ha dotado de muchas aristas, pero no se profundiza en ninguna. No se puede decir ni siquiera que se quede «a mitad», deja al jugador con la sensación de que ha jugado a una demo. Habría sido mucho más efectivo, en mi opinión, prescindir de combates, plataformas, de intentar crear una historia compleja que nunca se explota y dejar el juego en un paseo narrativo con personajes y reinos sin nombre; simplificando el mensaje hasta lo esencial y dejando que la música y el apartado artístico hagan mella en el jugador.
Conclusion
Kaodi es una aventura narrativa de excelente ambientación que hace una profunda y necesaria reflexión sobre la inutilidad y los costes de la guerra. Sin embargo, es una aventura que difícilmente no decepcionará al jugador: ofrece al jugador mecánicas interesantes diferentes como la posibilidad de reflexionar sobre los acontecimientos, el plataformeo o el combate, pero en ningún momento llega a explotarlas y se quedan en anécdotas. Hay una distancia enorme entre lo que el videojuego, por como está diseñado, promete al jugador y lo que le ofrece; cuando parece que empieza la verdadera aventura, se termina. Eso sí, los 40 minutos son una experiencia que merece la pena probar por lo potente del mensaje, especialmente por la actualidad que estamos viviendo. Y por la música, excelente.
Autor
Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.

