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The Creepy Syndrome, una particular antología de terror

Defenderé hasta el final que el terror es un género que se ve potenciado por la brevedad. El miedo, la incomodidad o la angustia son sentimientos que no son fáciles de mantener en el receptor de una obra que, con el paso del tiempo, va asumiendo el contenido, adaptándose y preparándose para los acontecimientos. Especialmente en los videojuegos, creo que el formato corto, de un par de horas de duración como máximo, es el que mejor acerca al jugador al terror. Es por eso que aproveché rápidamente la oportunidad que se me ofreció de probar The Creepy Syndrome, una particular antología de pequeñas historias de terror desarrollada por Boomfire Games y publicada por Jandusoft

El término antología quizás se quede algo grande para lo que propone The Creepy Syndrome: cuatro historias cuya duración oscila entre los diez y veinte minutos. Toda recopilación, por naturaleza, conlleva una parte positiva y una negativa. En la variedad está el gusto, dice el refranero popular, y es fácil que alguna de las historias dé con la tecla y nos agrade. El lado oscuro es que inevitablemente se generan comparaciones entre historias y puede quedar un videojuego poco equilibrado, como es el caso.

La principal virtud de The Creepy Syndrome, y donde Boomfire Games ha puesto toda la carne en el asador, es su cuidado y variado apartado técnico. Cada aventura apuesta por un estilo diferente en píxel-art y todos lucen realmente bien, mostrando la capacidad del estudio para moverse con seguridad y aplomo en diferentes registros. Mi historia favorita, tanto a nivel jugable como visual, es la llamada ‘Mirada Cercana’, la cual hace uso de la paleta de colores de cuatro tonos grisáceos típica de Game Boy. Igualmente llamativa es la historia ‘El señor del camino’, diseñada en 1 bit con la excepción de unos toques de rojo en los puntos sangrientos. La antología se completa dos aventuras en 8 y 16 bits respectivamente.

El apartado sonoro de The Creepy Syndrome se adapta también al formato de la historia que decidamos jugar, pero se han tomado decisiones que no termino de comprender, por ejemplo ¿por qué sólo una de las cuatro historias cuenta con voz para el narrador? Otras decisiones directamente no las comparto, como los innecesarios y excesivos aumentos de volumen en los jumpscares en un intento de buscar el susto fácil en el jugador.

El buen hacer visual contrasta con el pobre trabajo narrativo. El juego se presenta de una forma original: un psiquiatra de aspecto tétrico nos propone una terapia que consiste en afrontar cuatro historias que nos harán lidiar con aspectos complicados de nuestra psique como la culpa, el remordimiento o la pérdida. El problema llega en las cuatro historias: son simples, predecibles y sus finales decepcionantes, defectos que nacen de un guion torpe y poco trabajo que no contribuye a generar interés en el jugador. The Creepy Syndrome fracasa de forma estrepitosa en su intención de construir una atmósfera de terror y sólo logra inquietar al jugador tirando de jumpscares.

Es una lástima porque en el diseño de niveles sí que denota, al menos en dos historias, talento y originalidad; por ejemplo, la historia ‘Mirada Cercana’, centrada en sentimientos de remordimiento, se representa como un gran túnel en el que sólo podemos avanzar y concluye con un jefe final que determinará si logramos superar la culpa o no. Otro buen ejemplo de diseño narrativo a través del gameplay lo encontramos en el nivel ‘El Botón Rojo’, en el que tendremos que decidir si destruir la humanidad. Los pequeños puzles nos obligarán a ir despacio, como si quisieran empujarnos a la reflexión y a replantearnos muy bien la terrible decisión que estamos a punto de tomar. En las otras dos historias, ‘Nocturno’ y ‘El señor del camino’ ni siquiera el diseño de niveles se salva, consistiendo fundamentalmente en recorrer el escenario de una punta a otra.

En términos de jugabilidad las cuatro historias son, fundamentalmente, aventuras gráficas con pequeños rompecabezas, pero en realidad da un poco igual porque no suponen ningún reto y da la sensación de que están ahí para que el gameplay dure un par de minutos más.

Es complicado analizar The Creepy Syndrome porque no es habitual encontrar tanta irregularidad en los diferentes apartados e historias de un videojuego. En un aventura el diseño de niveles es notable, pero en la siguiente es un desastre; en una hay un trabajo sonoro excelente, narrador incluido, y en la siguiente hay que bajar el volumen para que no se nos perfore un tímpano; en una los puzles tienen sentido narrativo y en la otra sólo buscan hacernos recorrer una y otra vez el escenario sin demasiado criterio, etc. La única constante positiva que atraviesa la totalidad de The Creepy Syndrome es el trabajo en píxel-art, lo que me lleva a pensar que quizás Boomfire Games pretendía crearse una especie de portfolio que poder mostrar, descuidando todo lo demás.

Conclusión

The Creepy Syndrome es una antología de pequeñas aventuras de terror complicada de valorar porque transmite una irregularidad alarmante, como si algunos aspectos como el gráfico se hubieran pulido al máximo y otros, como el guion, se hubieran dejado de lado. Yo, que he afrontado el juego con ligereza y curiosidad, he encontrado más luces que sombras y creo que las historias ‘Mirada Cercana’ y ‘El Botón Rojo’ justifican la compra. El resto es olvidable.

Para este análisis se ha completado la versión de Nintendo Switch. También disponible en PS4, PS5, Series y PC.

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Autor

Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.

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