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Pureya. 10 segundos dan para mucho

7 abril, 2021 7 mins de lectura

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Pureya. 10 segundos dan para mucho

Buena parte del último fin de semana la he pasado jugando a un juego en el que, no me escondo, tenía puestas pocas expectativas. Pero rectificar es de sabios y he de confesarlo: estoy viciado a Pureya, de Majorariatto (Alva Majo).

Pureya, disponible en Android, iOS y Steam, es un videojuego del infravalorado género de minijuegos. Con una simpática presentación en pixel-art se nos explica cómo una niña tira al suelo un bote repleto de canicas y, a partir de ahí, se generan una serie de minijuegos para irlas recogiendo. La particularidad de Pureya es que sólo jugaremos 10 segundos a cada minijuego antes de pasar al siguiente. Nuestra capacidad de concentración y adaptación serán la clave para dominar el videojuego.

10 segundos por minijuego. En este caso tenemos que evitar los cactus al tiempo que recogemos canicas

Minijuegos sin fisuras

Uno de los puntos que explican que Pureya la esté partiendo es que mantiene una media de calidad muy alta en todos los minijuegos que propone. No hay ni un sólo minijuego que parezca estar ahí a modo de “relleno” o para engrosar la lista final. Alva Majo se ha estrujado el cerebro para proponer pildoritas jugables con dos botones, originales y que, además, requieren de un proceso de aprendizaje por parte del jugador. Los minijuegos son fáciles de entender, pero lograr dominar todos ellos para completarlos sin morir y recogiendo una gran cantidad de canicas requerirá mucha práctica.

Todos los juegos se controlan con dos botones. Algunos incluso con uno solo, lo que lo hace accesible y simple en cualquier plataforma móvil. La premisa es la misma en casi todos los minijuegos: la pantalla se mueve y nosotros tendremos que evitar obstáculos al tiempo que recogemos canicas. Pero claro, esto puede hacerse de muchas maneras: volando como un águila, sorteando rocas mientras descendemos una montaña nevada, esquivando globos, saltando como una rana… etc. Hay que puntualizar que todos los videojuegos responden a la perfección a los controles. Es un aspecto que suele darse por descontado, pero es de destacar que en más de 30 minijuegos no haya encontrado ni un solo punto en que la jugabilidad flojee.

Evidentemente al ofrecer mucha variedad de minijuegos inevitablemente acabaremos por tener predilección por unos u otros, pero en Pureya todos están tan bien hechos que he tardado en encontrar alguno que no soporte. Al final, sí que hay un par de casos de minijuegos que no me gustan: el teleférico y uno de un flamenco. Aunque también es posible que no me gusten porque soy rematadamente malo. La lista de los que me encantan, sin embargo, es mucho más larga: el del pingüino, el de la cabra, el de la abeja, el del camión de bomberos…etc. En global, el trabajo en este aspecto es sobresaliente.

El minijuego del pingüino es mi preferido.

Bonito e intenso

El trabajo en píxel-art de Pureya no entrará en nuestra lista de preferidos, pero es simpático y encaja perfectamente con la naturaleza del videojuego. Más allá de los propios minijuegos – los cuales son muy variados en cuanto a temática – me han gustado algunas animaciones que salen aleatoriamente mientras jugamos al pachinko. Con más de una he soltado una gran carcajada para después enfadarme porque nunca cae la fortuna de mi lado.

Donde sí que me parece que el juego destaca, y mucho, es en el apartado sonoro. Al inicio las diferentes melodías no me han parecido especialmente memorables, pero el juego nos las presenta de modos tan diferentes y hay tanta variedad de estilos, que el hecho de desbloquearlas e identificarlas mientras jugamos acaba por convertirse también en un pequeño minijuego. Como la buena música, con el paso del tiempo las melodías te van gustando cada vez más y terminas por canturrearlas incluso al cerrar el videojuego. Pureya cuenta con una base de tres-cuatro melodías diferentes “largas” (la que más me gusta es la que suena cuando jugamos al pachinko) y con una gran lista de temas cortos de 10 segundos. La mayoría parten de una base de piano, pero algunas añaden sintetizador y otros instrumentos. Lo que me ha parecido muy meritorio es que, pese a haber una gran cantidad de melodías breves, la transición entre éstas es siempre agradable y en ningún momento hay un cambio abrupto que incomode al jugador. Aunque hay unas cuantas melodías con un ritmo lento, la mayoría – y las más memorables – apuestan por un sonido más eléctrico para dar una fuerte sensación de intensidad y funciona a las mil maravillas cuando el videojuego adquiere velocidad. En definitiva, el trabajo de Alejandro Macía en este aspecto es sobresaliente y mejora de forma notable el acabado final de Pureya. En Steam se puede comprar la OST de forma separada, cosa que recomiendo.

Este minijuego NUNCA sobra.

Canicas para desbloquear contenido

Las partidas en el modo “normal” de Pureya consisten en 10 minijuegos en los que iremos recogiendo canicas que podremos usar en un pachinko al terminar. La máquina de pachinko es, para los que no la tengan en mente, similar a un pinball en su estructura, aunque muy diferente en su funcionamiento. Nosotros lanzamos bolas con el objetivo de que caigan en unas determinadas ranuras situadas a mitad del tablero, aunque lo normal es fallar y que acaben cayendo por la parte inferior. En Pureya lanzaremos todas las canicas que hayamos obtenido intentando colarlas por la ranura verde: si lo hacemos – no es difícil – desbloquearemos más contenido. Dependiendo de las canicas que introduzcamos en la ranura verde y con una buena dosis de suerte, podremos desbloquear hasta nueve objetos de una vez.

Pureya imagen pachinko
Esta maquinita es el pachinko. Si queremos desbloquear cosas tenemos que meter las canicas en el hueco verde

Pureya nos ofrece mucho contenido desbloqueable, siendo el más interesante los propios minijuegos, ya que NO iniciamos con todos. En este momento llevo más de 4 horas jugadas y aún me quedan unos cuantos por descubrir. Cada vez que obtenemos un nuevo minijuego, este se añade directamente a la lista de los que nos pueden aparecer en cada partida. También desbloquearemos skins para los protagonistas de los diferentes minijuegos (hay 9 para cada uno) y melodías diferentes.

La gran rejugabilidad de Pureya viene dada en gran parte porque, de forma constante, estaremos desbloqueando cosas. No hay que esperar largos periodos o almacenar grandes cantidades de canicas para poder obtener regalos. Después cada partida tendremos la oportunidad de jugar al pachinko y desbloquear algo, lo que provoca que siempre estemos recibiendo contenido nuevo. De este modo siempre querremos jugar una partida más.

Pureya imagen skins
Cada minijuego tiene 9 skins a desbloquear. La del centro es la difícil

Vicio para rato y sin publicidad

Yo he dedicado casi todo el tiempo de juego al modo “normal” con 10 minijuegos seguidos, pero hay opciones extra muy interesantes. En primer lugar tenemos una especie de modo survivor: jugar hasta que nos maten para ver hasta donde somos capaces de llegar, ya sea en un único minijuego o alternando cada 10 segundos. Por último, también tenemos un modo infinito en el que jugamos cambiando de minijuego cada 10 segundos hasta que nos cansemos. Es difícil calcular cuánto tiempo tendremos que dedicar a Pureya para desbloquear el 100% del contenido, pero diría que superaremos ampliamente las 10 horas. Y, aunque lo hagamos, siempre nos apetecerá jugar de nuevo.

He jugado a la versión de Steam, pero Pureya es especialmente indicado para jugarse en plataformas móviles. El videojuego se adapta a la perfección a cualquier pantalla y por su naturaleza de minijuegos es ideal para partidas rápidas en cualquier momento del día.

Una de las mejores skins del juego, sin duda.

Pureya cuesta en torno a los 4€ tanto en iOS como Android (5,99€ en Steam), un precio que me parece más que justo, aunque todos sabemos la mala predisposición que parece haber a la hora de pagar por videojuegos de móvil. Aquí simplemente quiero dejar mi – inútil – visión del asunto. Odio la publicidad en los videojuegos. Comprendo que en los casos de móvil es casi el único modo de hacer que la obra de un estudio sea rentable, pero como jugador es algo que me molesta mucho. Considero preferible pagar 3€ o 4€, que es un precio ridículo, y tener un juego como podría ser Pureya: bien trabajado, original, con mucho contenido, divertido y, sobre todo, sin distracciones o publicidad molesta a tener que tragarme un anuncio después de cada partida en un juego gratuito. En España parece haberse instaurado esa idea de que los videojuegos de móviles no se pagan y eso hace que incluso 3€ parezca un precio “caro”. Hay que ir poco a poco acabando con esa idea y Pureya bien vale lo que cuesta.

Conclusión

Pureya se ha convertido en un vicio totalmente inesperado y confieso que no me lo pasaba tan bien con un videojuego de este tipo desde el Wario Ware de Wii. La propuesta de cambiar de minijuego cada 10 segundos no sólo no se hace repetitiva como podría esperarse, sino que resulta realmente adictiva. A base de sumar bloques de diez segundos puedes pasar horas enganchado a los interesantes y divertidos minijuegos que propone. Además, el hecho de poder desbloquear contenido después de cada partida invita a querer jugar más y más. Por 4€ que cuesta en plataformas móviles, aconsejo comprarlo sin dudar ni un segundo. Una propuesta de juego diferente, bien realizada y con buena música.

Agradecer a Majorariatto y Alva Majo la generosidad de cedernos varias keys que hemos decidido sortear entre nuestros patreonistas y seguidores. Estad atentos al Patreon de DeVuego y a nuestras redes sociales.

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Autor

Jefe de Redacción en

Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.