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Tales from Candleforth, lo macabro como motor narrativo

Desde hace un tiempo me ocurre algo muy curioso que quiero compartir contigo. No es la primera vez, ni la última espero, que alguien me ha dicho: “Adri, tienes que jugar a esto. Es totalmente tu rollo”. Sin ir más lejos, hace tan solo unos días mi querido Goyo me lo decía incluso públicamente. Cuando esto ocurre, no puedo más que sonreír. Por un lado, halagado por estar presente en gente a la que aprecio en base a unas premisas de un videojuego; por otro, porque normalmente cuando eso pasa es o bien una aventura gráfica/juego de escape room o algo mal rollero y siniestro, con todo lo que ello conlleva.

Necesitaba dejar escrito esto puesto que quiero dejar claro desde el segundo párrafo que Tales From Candleforth es completamente mi “rollo”. Quien me conoce mínimamente sabe que el terror, la ambientación oscura adentrándose en lo tétrico y los puzles (sobre todo las escape room) es lo mío. Todo el mundo tiene algo que es “lo suyo”; Under the bed Games ha juntado todo “lo mío” y me lo ha entregado en forma de videojuego. Sin embargo, en esta ocasión no ha tenido que venir nadie a avisarme de que esta propuesta era “de mi rollo”.

Cuando pude jugar aquella demo lanzada unos meses antes del lanzamiento, atraído únicamente por la estética de su ambientación, comprobé como el universo que habían creado era mucho más que un precioso envoltorio. La narrativa salpicaba cada apartado del juego, dotándole de una cohesión que los juegos de puzles no están acostumbrados a tener.

Una propuesta creada desde el amor y el cariño que nos invita a recuperar algo que hacía mucho tiempo que habíamos olvidado hacer; sentarnos delante de la chimenea y escuchar un cuento. Una historia bastante diferente, donde no existe el “fueron felices y comieron perdices”. Siéntate, sírvete algo caliente y déjate llevar. Esta noche va a ser muy larga.

La magia de Candleforth

Pararte a mirar un par de segundos cualquier imagen promocional de Tales From Candleforth, es caer dentro de su red. Te atraiga más o menos el género de terror, la ambientación oscura y tétrica que han logrado pronto te llevará a pensar en una Alicia macabra, en un corto de Tim Burton o incluso en los mundos de Coraline. Referentes que tenemos marcados en nuestro subconsciente y que inevitablemente te llevarán a descubrir la historia de Sarah. Cada entorno, cada habitación y cada secuencia están cuidadosamente pensadas, con una estética sublime que juega entra lo macabro y lo infantil, donde el cuento cobra vida convirtiéndose una de las peores pesadillas que te puedas imaginar.

Las vivencias de Sarah pronto se convierten en las nuestras. Acompañarla será descubrir quién es, pero lo más importante: entender quién es su abuela. La desaparición de esta mujer desencadenará una serie de catastróficas desdichas a las que Sarah, este preparado o no, tendrá que afrontar. Si hemos afrontado esto, descubrir su condición de bruja novicia no nos resultará raro.

Esta mezcla de elementos estéticos y narrativos conforman un universo con sus propias reglas. Un lienzo que ellos mismos han creado a su medida, reuniendo influencias que en seguido reconoceremos si somos amantes del género. Propuestas que, por otra parte, ya hemos experimentado pero que en esta consiguen tener una entidad propia que hace que Tales From Candleforth se sienta algo totalmente nuevo, sin dejar de ser un homenaje a los referentes de los que bebe el estudio.

Esto se puede ver claramente en la delicadeza a la hora de conseguir crear una ambientación única, mezclando lo macabro y lo infantil desde una perspectiva totalmente inocente que afecta directamente a su narrativa, el pilar base de todo el juego. Esto es de agradecer, puesto que los juegos de este género, en muchas ocasiones, solo consiguen arañar la superficie narrativa, llevando el foco única y exclusivamente a su apartado jugable. No obstante, aunque entiendo que lo importante en este género no es la historia si no los puzles, creo que olvidar esta parte despoja de alma a una fórmula que no necesita excluir elementos para seguir funcionando.

Es por ello que aplaudo la decisión de Under the bed Games a la hora de incluir una narrativa que de sentido a los puzles y no al revés. Un planteamiento donde la historia y las motivaciones de cada personaje sean el pilar base, utilizando cada prueba como una oportunidad de contarnos algo más de su universo. En definitiva, dejando que los puzles sean el motor jugable para que la historia continúe y no la razón de ser del juego.

Es en este tipo de detalles donde se ve el compromiso del equipo con su obra, dedicando tiempo y esfuerzo para contar la historia a través de todo cuanto podamos interactuar. Para ello, utilizan los propios objetos de las pruebas o las combinaciones de varios candados para seguir alimentando la narrativa. Recursos muy simples pero que rebosan creatividad a la hora de integrarlos en el juego, vinculando (una vez más) narrativa con jugabilidad. De ellos quiero destacar uno: las grietas que Sarah tiene que ir descubriendo.

Para Under the bed Games este recurso no es más que una manera de establecer un objetivo final. Una manera de que el jugador entienda, jugablemente hablando, como avanzar en la historia. Sin embargo, si lo miramos desde la narrativa, han encontrado la excusa perfecta para ir introduciendo fragmentos de diálogo, donde la abuela de Sarah va guiando a su nieta, explicándole por qué tiene que enfrentarse a determinadas pruebas.

Una explicación de su trasfondo que, si bien podemos pensar que está dirigida a su nieta, en realidad es la excusa para trasmitirla directamente hasta nosotros como jugador. Todo lo que Sarah aprenda, nosotros también lo conoceremos. La idea, aunque manida en otro tipo de propuestas, es el vehículo perfecto para poder dejarnos llevar y comprender el complicado universo que forma este relato siniestro. Allí donde la vida, la muerte y la brujería es solo una línea que se puede desdibujar a placer.   

Siguiendo esta premisa, los puzles parte esencial de la narrativa. Cada planteamiento nos hace caer en un pozo cada vez más tenebroso y macabro, donde somos partícipes de la tropelía de dolor, angustia y desesperación que nos deja experimentar cada una de las mini historias que suceden diferentes pruebas. Un elemento narrativo más para hacernos comprender hasta donde han llegado las brujas para poder sobrevivir en un mundo tan enigmático como oscuro.

No obstante, estos puzles, aunque bien integrados y coherentes (si es que en este universo existe tal término), no serán un gran desafío; para el jugador que sepa entender su planteamiento al instante o para aquel que tenga experiencia en este tipo de juegos, enseguida comprenderá la dinámica de muchos de ellos. Basados en la observación y en la comprobación de la mecánica en base al uso de los elementos de cada puzle, podremos resolver cada planteamiento sin mucha complicación. Personalmente no lo valoro como un punto negativo: Under the bed games ha priorizado la construcción de una narrativa y un universo propio antes que la dificultad de los puzles. Así es como, una vez más, defienden su planteamiento hasta sus últimas consecuencias.

Sarah en el país de las macabras maravillas

Decir que Tales From Candleforth me ha encantado es quedarse corto. Hace mucho que no disfrutaba de una aventura narrativa como lo he hecho con el universo dentro de este macabro cuento. Soy el primero que busca el reto y la dificultad en los juegos que integran puzles en su fórmula, pero también se adaptarme a lo que propone cada título para poder disfrutar de lo que han querido transmitir sus creadores. En este caso particular, Under the bed Games ha sabido crear una atmósfera increíble, preciosa en su apartado artístico, minuciosa en cuanto los detalles que ofrece su universo y rica en narrativa para sumergirse en su propuesta. Algo tan sencillo como sentarse a escuchar una historia, volver a la fantasía de un cuento al lado de la chimenea, construido sobre referentes e influencias de todos los integrantes del estudio.

La historia de Sarah no es más que la suma de los homenajes e inspiraciones de sus miembros, tan bien llevadas y ejecutadas a nivel artístico que deberían estar orgullosos del trabajo realizado. La mezcla de lo macabro de su propuesta, unida a la fantasía infantil que han querido imprimir en cada entorno que recorremos, es una mezcla perfecta en la que nos sentimos “cómodos” desde el primer momento. Dejando de lado su corta duración o la simpleza de alguno de los puzles que proponen, Tales From Candleforth es sin duda una gran propuesta como primer título de un estudio, pero también como un universo rico en historias que seguir explorando en un futuro con nuevas entregas.

A veces se necesitan pequeñas joyas como este juego. Propuestas pequeñas que nos hagan disfrutar de una narrativa que nos atrape, donde lo único que importe sea disfrutar de cada minuto en el que estamos recorriendo su propuesta. Enhorabuena Under the bed Games, Sarah está en buenas manos.

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Con un mando entre las manos desde el 92. Crecí con un dragón morado, un erizo azul y un fontanero que no se dedica a la fontanería. De mayor intenté comerme la tarta... pero era mentira.

Retarme a un duelo de insultos puede ser una decisión mortal. Y por si fuera poco, dirijo una isla de monos. De mayor quiero ser un gran pirata.

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