Análisis

Calendula: cuando jugar es el propio reto incompleto

19 febrero, 2016 2 mins de lectura

Calendula: cuando jugar es el propio reto incompleto

Cuando allá por el último verano tenía la oportunidad de probar Calendula, mi gran pregunta era cómo aquella sorprendente demostración podría evolucionar hasta convertirse en un juego completo. Ha llegado ese momento y las sospechas que tenía se han cumplido.

Calendula es, en esencia, un juego de puzles donde todas las piezas que necesitamos para completarlo están en la propia interfaz del juego.  Y realmente no se trata de un juego de puzles complejo, tan sólo necesitamos comprender las pistas que el juego nos facilita en cada momento y, sobre todo, que todas las herramientas que necesitamos forman parte de los menús.

Lo que no consideraría a Calendula es como un juego de terror, o al menos yo -que soy incapaz de jugar a un juego de este género- no he sentido en ningún momento miedo. Si es cierto que su atmósfera oscura, tétrica y exageradamente enigmática causa una sensación de desasosiego mientras jugamos, pero quizás por esa aproximación tan abstracta no consigue transmitir terror, si es que acaso era esa su intención.

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Como decía al principio, las sospechas que tenía sobre la creación de Blooming Buds Studio se han cumplido: Calendula es una genial demostración de que se pueden hacer cosas distintas, rompernos los esquemas y hacer que nos replanteemos nuestras premisas como jugador, pero al convertirse en un videojuego completo, con su inicio, su desarrollo y su final, termina por perder buena parte de esa magia conforme avanzamos en él.

Aunque sólo dura una hora (hora y cuarto quizás, si nos atascamos un poco) hacia el final hay un patrón en los puzles que claramente se repite y que hace que las sorpresas iniciales, y esa espera de con qué nos va a sorprender en el próximo desafío se diluya y acabe por convertirse en una experiencia monótona. Tampoco ayuda su borroso argumento, que se nos va narrando con pequeñas escenas intercaladas con los puzles, y que, en vez de concluir de un modo sorprendente que nos revelase el verdadero sentido de todo lo que hemos experimentado hasta entonces, acaba de un modo quizás un tanto pretencioso que nos deja algo fríos.

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No obstante, y a pesar de sus carencias, Calendula es una sensacional experiencia que todo jugador debería probar. Una valiente iniciativa de la cual me siento orgulloso que haya nacido en España. Como trabajo debut de un estudio, puede considerarse una sensacional manera de hacerse ver, de darse a conocer y de demostrar que hay capacidad -tanto creativa como ejecutiva- para desarrollar algo diferente, y desde luego para dejarnos con ganas de ver hacia dónde puede caminar su siguiente proyecto.


Versión analizada: PC (Steam)

Autor

Director en

Creador y Director de DeVuego. Padre. Informático. Ex-Vocalista de Death Metal. Pierdo el poco tiempo libre que tengo haciendo webs de videojuegos como esta.