Hay metroidvanias que eligen un «tema» como quien elige un fondo de pantalla: queda bonito, pero en sí no cambia nada en especial. Plus Ultra: Legado sin embargo eligió el tema y a conciencia. Aquí la ambientación y el trasfondo histórico son la columna vertebral: definen el tono, los escenarios, el mensaje y hasta la forma de contarte la historia. Es casi como una obligación para con la época, este es un metroidvania en 2D dibujado a mano, en la Era de los Descubrimientos (siglos XV-XVII), con el foco en e choque cultural y político en Mesoamérica.
Documentación como base y motor del juego
El truco no está en «meter nombres históricos» sin ton ni son para parecer más serio, sino en construir un mundo ficticio a partir de la historia y los hechos para darle fuerza y fundamento a la narrativa. Y si además como he leído llevan tres lustros macerando y dorando la idea hasta el día de hoy, eso dice mucho: esto pasa de la dedicación casi obsesiva, el objetivo era contar este periodo y contarlo bien.
Y luego está el tema delicado: la conquista, la «leyenda negra/rosa» y las simplificaciones fáciles de un acontecimiento para nada sencillo. El propio estudio verbalizó que su objetivo era escapar de los polos y ponerte en mitad de los hechos, con matices y sin florituras. Alianzas, intereses, tensiones internas… Se puede discutir el enfoque o el envoltorio pero el juego se siente como un gran entuerto, donde esta vez parece difícil decantarse por papá o mamá sin liarla demasiado.
«Comicvania» no solo es una etiqueta
Aquí lo de hacer las viñetas del cómic no solo es para las cinemáticas, el juego entero es el cómic. Al más puro estilo del cómic europeo o ligne claire, todo el juego transcurre y progresa dentro de un tomo de grapas. Cuando el juego te hace sentir dentro y avanzando por páginas en lugar de por pantallas, la ambientación y transiciones te hacen volar a aventuras como las de Tintín en sus mejores años.
Y esto es parte de la magia de un metroidvania: el mapa es tan protagonista como tu personaje. Si tu mundo tiene identidad, el backtracking no se siente un castigo, sino como una relecura: una nueva oportunidad de encontrar algo oculto. En Plus Ultra: Legado el arte y la historia son los protagonistas y por eso funciona bien como una aventura histórica, no venimos a ser el héroe, venimos a empaparnos y perdernos en las páginas que narran esta historia.

Cumpliendo, pero sin innovar en exceso
Donde el juego debe cumplir sí o sí es en lo básico: control, lectura de los enemigos, ritmo y creación de espacios interesantes. Plus Ultra: Legado está bien rematado y sabe que no puede suspender en esta parte, siendo la fórmula clásica de exploración y avance gracias al desbloqueo de nuevas habilidades.
Donde sí que se ha invertido más mimo y recursos es en contar la historia y hacer que el juego te siga guiando y contando a base de escenas o recursos ambientales. Esto hace que muchas veces estemos recibiendo datos o información de manera progresiva o pasiva sin necesidad de perder el control por una gran cinemática o escenita dramática, aumentando mucho la sensación de ser parte de este entuerto.
Y es aquí su único punto a criticar si es que se debe criticar. La jugabilidad no está al nivel de su narrativa, y donde una parte brilla como el oro el otro simplemente cumple con el mínimo esperado. Si no eres un entusiasta del periodo histórico o si no te encandila su aspecto visual, puede que al poco tiempo se te haga cuesta arriba si tu gozo y disfrute es la jugabilidad.

¿Es un buen metroidvania?
No es contendiente al título por dífícil, por más cosas en el mapa o por parecerse como el que más a un souls. Su diferenciador es algo más raro y poco común: narrativa y diseño al servicio de una historia muy sólida y bien contada.
- El contexto histórico no está por adornar.
- La estética de cómic no está solo en los menús, se imbrica en todo el título y llega a la narrativa.
- El juego no rompe con la historia en ningún momento en pos del gameplay.
Y es en todas estas cosas donde se siente «pulidito»: no inventa la rueda, pero sí que la deja bien lisa y redondita para girar sin muchas asperezas. Llamadme loco, pero creo que sabían lo que querían contar y como lo querian contar.
Autor
Sanitario de amplio espectro con más cafés que turnos, diseñador de videojuegos en fase alfa (y en modo pausa), y papá reciente a tiempo completo.
Lo demás, sinceramente, puede esperar.

