Análisis Destacado

The Savior’s Gang. Alabado sea el Salvador.5 min read

19 abril, 2019 4 mins de lectura

por:

The Savior’s Gang. Alabado sea el Salvador.5 min read

Nadie dijo que ser el Salvador de la humanidad fuera fácil. Primero tienes que convencer a la gente de que predicas la verdad sin que te tachen de loco o charlatán. Si lo consigues y adquieres notoriedad los hombres poderosos del momento intentarán matarte por ello. Y muy probablemente lo consigan, no sin antes torturarte un poco. Pero bueno, te queda el consuelo de la resurrección y la vida eterna, que no está mal. Esta es la teoría que nos enseña el Nuevo Testamento, pero ¿y si no fuera así? ¿y si como profetas nos quedamos atrapados entre la tierra y el cielo? Esto es lo que sucede al protagonista del juego que tratamos hoy: The Savior’s Gang.

Uno de esos tablones es una trampa.

El juego puede tener (y tiene) luces y sombras, pero no se puede negar que los chicos de Catness Game Studios han arriesgado con su trabajo. The Savior’s Gang es una gran comedia basada en la vida de un profeta peligrosamente similar a Jesús. Todos sabemos que hay temas con los que es complejo bromear debido a la alta susceptibilidad de la gente, siendo la religión uno de ellos. Han pasado ya un buen puñado de años desde que los Monty Python tuvieran problemas de censura con “La vida de Brian” y las cosas han cambiado para mejor, pero ciertos temas serán siempre sensibles. Como ejemplo actual tenemos la impresionante serie “The Young Pope” de Paolo Sorrentino que también ha levantado bastante escozor. Evidentemente el juego “The Savior’s Gang” no va a tener la misma repercusión que estos ejemplos, pero incluso en su pequeño espacio algún comentario crítico al respecto se puede encontrar.

The Savior’s Gang nos pone en la piel del Salvador, cuyo padre está cansado de la humanidad pecadora y ha decidido acabar con ella. Mientras nuestro profeta intenta convencer a su padre de que perdone a los seres humanos tendremos que guiar a nuestros fieles por los peligrosos caminos de la salvación, intentando evitar que mueran por el camino, cosa que no será fácil.

La mecánica del juego es muy simple. Con el ratón indicaremos a nuestros fieles hacia dónde tienen que correr para avanzar por el escenario evitando las numerosas trampas y obstáculos. Arcos que se derrumban y aplastan a los fieles, cuchillas que les cortan por la mitad, árboles que caen sobre sus cabezas, puentes que se hunden a su paso… el repertorio de muertes que encontraremos es alto y nuestros seguidores, frágiles. A cada paso correrán el riesgo de morir de forma absurda, sangrienta y divertida. El jugador tendrá que familiarizarse con cada una de las trampas para guiar correctamente a sus súbditos y llegar al final del nivel con la mayor cantidad posible con vida. Al inicio es una tarea sencilla, pero poco a poco el juego aumenta en dificultad y habrá que controlar cada camino y calcular cada paso para lograr llegar al final con, al menos, un humano vivo.

Esta mecánica es divertida y sorprende durante los primeros 5 ó 6 niveles, pero pronto se hace repetitiva. Las trampas siempre son las mismas y las mecánicas no varían en demasía: en ocasiones hay que pulsar algún botón o empujar alguna caja, pero nada más. Tampoco ayuda el hecho de que el juego presente una importante cantidad de bugs: personajes que chocan contra cosas invisibles, ralentizaciones en ciertos momentos clave de la acción, giros locos de cámara… lamentablemente la lista es amplia. Algunos se pueden llegar a pasar por alto, el problema es cuando complican la jugabilidad e incluso nos hacen perder. La dificultad alta no es un problema, pero que ésta venga marcada por la presencia de bugs, o elementos que el jugador no puede controlar, sí lo es.

Empujar cajas es de las pocas cosas que nuestros inútiles fieles pueden hacer.

¿Qué nos empuja entonces a seguir? Los constantes toques de humor que nos ofrece el juego. Las hilarantes conversaciones entre los protagonistas, que se presentan como si se tratase de una conversación por WhatsApp. En ellas aparecen los personajes más ilustres de la religión cristiana: Dios – una paloma -, José – llamado “el padrastro” -, Satán – “Stan” para los amigos-…etc. Pero la cosa no acaba ahí. Soltaremos más de una carcajada cuando nuestros súbditos comenten los acontecimientos o leyendo sus epitafios al morir, que nos recordarán a los míticos del Chino Cudeiro. Hay tanta commedia (como diría Broncano) que basta por sí sola para que el jugador quiera continuar con el único aliciente de ver cuál será la siguiente ocurrencia que aparece en pantalla.

Técnicamente The Savior’s Gang no es un prodigio, pero cumple con su cometido. Cuenta con diferentes localizaciones, las muertes son divertidas – aunque algunas físicas y colisiones son algo extrañas, con fieles que mueren por cosas que sólo les rozan – y la música va en consonancia con la temática religiosa. Siempre hay que tener en cuenta que se trata de un juego que ha salido a precio reducido y que no pretende ser el mejor del año – ni del mes – sino que se limita a ofrecer una experiencia divertida, diferente y un reto al jugador. El juego cuenta con 17 niveles que nos durarán unas 5-6 horas si somos hábiles y no lo abandonamos a la mitad.  

Conclusión. The Savior’s Gang es un juego gamberro que nos propone una buena cantidad de carcajadas mientras intentamos superar complejos niveles llenos de trampas. Cumple con matrícula la parte de las risas, pero falla en la parte jugable al ofrecernos unas mecánicas algo repetitivas y con una alta presencia de errores. Si sabemos pasarlos por alto encontraremos un juego difícil, entretenido y con el que pasaremos un buen rato mientras observamos la religión desde una perspectiva que no se suele tocar – muy apropiado ahora, en plena Semana Santa – . Ya está disponible en Steam y muy pronto aparecerá en las diferentes consolas.

Autor

Jefe de Redacción en

Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.

Esta web utiliza cookies puedes ver aquí la política de cookies. Si continuas navegando estás aceptándola