Castles es un pequeño entretenimiento, humilde y diseñado para divertir (y cabrearnos cuando perdamos). Es un respetable integrante de la veterana familia de puzles que pondrá a prueba nuestros reflejos, velocidad de movimientos y capacidad asociativa entre colores y símbolos. La idea y la mecánica son muy sencilllas pero su valor radica en su larga duración del modo Historia, la cooperación y guerra entre los dos jugadores, y su sorprendentemente elevada dificultad. Si no somos rápidos, ni tenemos buena percepción espacial, cromática y simbólica, ni mantenemos la calma perderemos una y otra vez. Cierto que el factor suerte y las herramientas destructivas (mazos y dinamita) nos sacarán de más de un apuro, pero lo esencial es que estemos bien entrenados mentalmente.
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