The Game Kitchen se ha marcado un juegazo que no solo está a la altura de la franquicia que representa, si no que aporta mecánicas novedosas y grandes ideas a esta. El juego sabe combinar perfectamente el espíritu de los arcades clásicos en los que podíamos pasarnos toda la tarde embobados gracias a su acción frenética, con un torrente de ideas frescas que hacen que el jugador no tenga nunca la sensación de jugar a un juego «retro». Todo ello embuelto en un magnífico pixel-art, y una sobresaliente dirección artística general, que nos hace retroceder a nuestra infancia y recuperar aquellas sensaciones mágicas de los primeros videojuegos de 16bits. No se me ocurre mejor cumplido que este.