Nuestra nota: diversión por encima de gráficos
Hay algo que queremos destacar especialmente con Super Woden Rally Edge: los gráficos no lo son todo.
En una época en la que muchos juegos de conducción parecen competir constantemente por ofrecer más polígonos, mejores reflejos, iluminación más realista o escenarios cada vez más espectaculares, resulta refrescante encontrarse con un título que apuesta por algo mucho más sencillo: que jugar sea divertido.
Y ahí es precisamente donde Super Woden Rally Edge tiene mucho que decir. Su apartado visual no pretende competir con los grandes simuladores AAA, pero tampoco lo necesita. Su estética tiene personalidad, la conducción busca enganchar y la progresión invita a seguir jugando para mejorar, conseguir nuevos vehículos y bajar nuestros tiempos.
Además, nos gustaría que este proyecto tuviera recorrido después de su lanzamiento. Un juego así podría mantenerse vivo durante mucho tiempo con nuevos coches, rallies, campeonatos, desafíos semanales o incluso expansiones que añadieran nuevas regiones y superficies.
Y quién sabe si, si la comunidad responde bien, podríamos acabar viendo una segunda entrega todavía más ambiciosa. Nos encantaría encontrar en un futuro Super Woden Rally Edge 2 con más vehículos, más variedad de tramos, nuevas condiciones meteorológicas, campeonatos online y quizá incluso algún modo de creación de etapas que permitiera a la comunidad compartir sus propios desafíos.
Porque precisamente esa es la clase de juego que merece crecer: uno que no necesita perseguir el realismo absoluto para conseguir algo mucho más importante, que tengamos ganas de echar otra carrera.