Un detalle que demuestra lo completo y realista que resulta el programa, es el hecho de que ha tenido que ser dividido en dos partes: la fase pre-electoral y la fase electoral propiamente dicha, ya que es imposible introducir en un solo bloque toda la cantidad de acciones, posibilidades y opciones correspondientes al desarrollo completo de la campaña, que en conjunto ocupan cerca de 80 k de memoria. Es-to provoca, lamentablemente, la incomodidad de tener que cargar dos veces el pro-grama. Quizás sea éste el único «pero» que se le puede poner al juego, ya que se corre el peligro de perder la in-formación en una de estas acciones de carga.