FICHA DE CRÍTICA
En cualquier caso, comenzaremos nuestra aventura como si de un día cualquiera en la vida de Sam se tratara. Y no tardaremos en descubrir que Luto nos ha atrapado entre los muros de una casa cuya estructura parece imposible, pero que invita a recorrer en busca de respuestas y una salida. Devanándonos los sesos más allá de los puzles para tratar de leer entre líneas e intentando no dejarnos ningún cabo o detalle suelto. Incluso aunque todo apunte a que no queremos conocer esas respuestas. Y a pesar de que no parece haber una salida. Más bien se trata de un enigmático laberinto cuya intención es no dejarnos ir. Nunca.
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