No os voy a engañar, siento que he descubierto una auténtica gema para dejar en mi escritorio una vez la completo, volver de vez en cuando y disfrutar de un par de pantallas. Siento que premia tanto al jugador dedicado como al que no lo es tanto, permitiendo una total libertad de elección sobre qué pantallas hacer primero, premiarte por encontrar ciertos secretos… ¡Es exquisito!
Omitiendo eso que comentábamos del control del «salto alto», el resto se siente todo completamente sólido, aportando una jugabilidad perfecta a todos aquellos que decidan probarlo (a lo que desde The Art of Gaming os animamos).
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