Personalmente, me lo he pasado genial jugándolo, al mismo nivel de lo que me lo suelo pasar con un Dark Souls y no me lo esperaba así para nada. Los jefes son desafiantes, de esos en los que en el primer enfrentamiento te destrozan sin verlos venir y después de 20 veces acabas pasándotelos sin gastar todas tus curaciones siquiera. Y el uso del Umbral aporta una variedad a las travesías que introduce un nuevo nivel de tensión en el jugador, que cabalga a medio camino entre aprovecharse de esa segunda vida y de salir de ese estado lo antes posible. Eso sí, tengo que cerrar diciendo que el rendimiento en PC no está pulido, algo que ha mejorado mucho con los parches, pero que creo que podría afectar también a los ordenadores más potentes. Esperemos que Xbox Series X y S tengan una versión estable y a la altura, por que el juego merece vuestra atención de sobra.
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