¿Sabéis de esos juegos que, nada más ver su tráiler, os llaman muy fuerte? Pasa muy a menudo: su arte, la temática, su propuesta jugable, lo cuidado de muchos aspectos… inmediatamente piensas «este es de los míos» y cae. Normalmente son juegos que terminan produciéndonos una de estas dos sensaciones: o ha cumplido sobradamente con las expectativas o es una decepción de proporciones cósmicas. Pues bien, el título que os traigo hoy cae en un pantanoso terreno intermedio, ese que cuando te preguntan si lo recomiendas tienes que responder «Sí, pero…». Nos vamos con Railgods of Hysterra, un título en Early Access desarrollado por Troglobytes Games y editado por Digital Vortex Entertainment.

Sobrevive a una pesadilla lovecraftiana
En RailGods of Hysterra somos un Durmiente, uno de los discípulos de Lovecraft instruidos en lo oculto y lo arcano. El escritor de Providence sabía que, algún día, los Primigenios invadirían nuestro mundo y arrasarían con la humanidad. Por lo que puso a sus discipulos en un sueño inducido con el objetivo de despertar cuando la catástrofe se haya producido. El día ha llegado y los límites de la realidad se han difuminado. Los cultistas, criaturas de pesadilla y horrores innombrables han acabado con el mundo tal y como lo conocemos. La profecía se ha cumplido y es hora de despertar.
RailGods of Hysterra nos propone un título de acción cooperativo con mecánicas RPG, Supervivencia/Crafteo y un toque de Roguelite. Los jugadores crearán a su Durmiente y comenzarán a recorrer las tierras en busca de recursos, herramientas, hechizos y artefactos arcanos. Al poco de comenzar descubriremos nuestro RailGod: una criatura unida simbióticamente a un tren y que nos servirá de medio de transporte por las diferentes zonas. El RailGod no es solo un vehículo, sino que está atado existencialmente al Durmiente.

El RailGod es tu mejor amigo y aliado
RailGods of Hysterra nos ofrece todo lo esencial de los juegos de supervivencia con crafteo pero, además, añade la mecánica del RailGod y lo cierto es que le sienta de maravilla. El RailGod tiene varias funciones, aunque principalmente es nuestra forma de viajar entre zonas, las cuales van cambiando y se generan aleatoriamente. También necesita comer para poder circular y es nuestra obligación alimentarlo con la carne de los monstruos que derrotamos. Además, podremos descargar nuestra locura dentro del RailGod con el objetivo de ganar afinindad y experiencia para poder aprender nuevas habilidades y hechizos. Por supuesto, podemos construir todos los vagones que queramos en el Railgod y hacerlo tan largo como deseemos, incluso podremos tematizar ciertos vagones (de hecho obtenemos un bonus si lo hacemos así). Gestionaremos todos nuestros bancos de trabajo y misiones, incluso hay una máquina donde poner unas coordenadas y abriremos portales a zonas desconocidas e inaccesibles.
Por la parte de RPG/Supervivencia tendremos estaciones donde parar el RailGod, las cuales consisten en escenarios aleatorios que van desde parajes desolados a pantanos, montañas, campamentos y ciudades. Podremos explorar libremente, recoger recursos, fabricar herramientas y armas, enfrentar enemigos, todo el estándar de este tipo de juegos al completo. Además, disponemos de tres tipos de vías que iremos desbloqueando conforme avanzamos, y que se corresponden con las dificultades de los entornos. Tendremos hambre y el clásico medidor de locura, cuanto más tiempo pasemos en el exterior, más se llenarán estos medidores. El resultado es que nuestra salud se reducirá en el primer caso, mientras que en el segundo tendremos visiones, debilidad e incluso perderemos el acceso a secciones del inventario. Una vez terminemos en ese paraje nos volvemos al RailGod a reabastecernos y continuar la marcha al siguiente destino.

Crafteo, misiones y modo cooperativo
El crafteo es la otra gran pata de esta mesa cósmica. Comenzamos con las herramientas básicas y a base de hacernos con planos y recursos vamos desbloqueando nuevas recetas, utensilios, armas, etc. Además tiene la mecánica de que si encontramos algo más avanzado, podremos analizarlo y ganar su plano. Con lo cual la exploración del entorno se torna esencial para encontrar cosas. No obstante este sistema, que es con diferencia lo más profundo del juego, aún necesita bastante trabajo porque no disponemos de suficiente información. Esto se nota cuando desmontamos un objeto y aunque hemos ganado sus componentes, no queda claro el lugar exacto de recolección (hasta que llevamos mucho tiempo, claro).
La progresión en RailGods of Hysterra sigue la clásica de misiones principales y secundarias. Vamos recibiendo encargos y nos movemos con el Railgod a las localizaciones, cumplimos los objetivos y para atrás. Por esta parte está fenomenal porque todo viene perfectamente ambientado tanto por la parte narrativa ingame como por los propios personajes y entornos. El modo cooperativo es también un acierto ya que nuestra partida será realmente una sesión, la cual podemos configurar como privada o con acceso por clave. De nuevo, esto también le sienta de maravilla, todos los personajes comparten el progreso del anfitrión (aunque creo recordar que necesitaban partir desde el mismo punto argumental, de esto no estoy del todo seguro).

Un Early Access con mucho riesgo
Repito el titular del artículo porque es la forma más objetiva de definir este RailGods of Hysterra. Os pongo en situación. El juego salió el 7 de mayo en Early Access y presentaba una hoja de ruta ambiciosa pero factible, no exenta de promesas de contenido increíble, la verdad. Pues bien, a día de hoy no solo no se ha cumplido, sino que solo hemos tenido un parche inicial de arreglo de bugs. Todas las características maravillosas que os he contado tienen muchos errores: las construcciones pueden bloquearse, la economía necesita un balanceo urgente, la gestión de inventario en el Railgod es engorrosa, el combate es monótono y los mapas son muy grandes, clónicos y mayormente vacíos y poco interesantes de explorar. Las primeras 3 o 4 horas son increíbles y divertidas, pero luego se nota que llegas al punto donde falta trabajo por hacer. Esto es normal teniendo en cuenta que es un Early Access, el juego se está cocinando.
Pero el mayor error que se está cometiendo es, aparte de la falta de actualizaciones, la prácticamente nula comunicación de los desarrolladores. Desde que el juego salió, solo hemos tenido tres comunicados: una nota del parche, un anuncio de futuro contenido (que no ha llegado), y un anuncio de descuento por las rebajas de verano de Steam. Es decir, el primer y único parche fue a la semana de lanzamiento, y el último comunicado fue a finales de junio por las rebajas. En estos momentos la gente está dejando reviews negativas por la falta de actualizaciones y de comunicación, algunos están pidiendo reembolso (el juego vale 19.50€) y se teme que el proyecto esté abandonado. Lo único que se sabe, gracias a un escueto mensaje en discord, es que el proyecto sigue y que pronto sabremos más. ¿Qué está pasando? No lo sé.

Conclusión
Llevo casi desde el día 1 con este juego, y no gracias a una key, sino a que me lo regalaron por mi cumpleaños (imaginaos las ganas que le tenía). ¿Lo recomiendo? No sé si decir un «Sí, pero…», prefiero dar la información y ya, por lo que:
RailGods of Hysterra tiene una base extremadamente sólida, es interesante y original, narrativa y visualmente cumple con creces, posee todos los elementos para ser una gran propuesta… pero necesitan con urgencia un cambio en política de contenido y comunicación, ofrecer actualizaciones constantes y un diálogo continuo con su comunidad. Si esto no se soluciona, me temo que el proyecto no finalizará. Dale una oportunidad si te atrae mucho, pero ten en cuenta que ahora mismo parece estar en un limbo que no augura nada bueno. Espero que no sea así, peores casos se han visto y han salido adelante.
Autor
Clase dual (Programador/Filólogo), antes era solodev y ahora estoy en proyecto de divulgador e investigador académico en game studies, próximamente multiclase. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas. Creo contenido, juego, leo manga y escribo, a veces varias de estas cosas a la vez.

