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PANIK, qué no cunda el pánico.

Panik es un videojuego de puzles desarrollado por ChumasGames. En este videojuego lidiaremos con unas pequeñas criaturas llamadas «Panikers». La soledad es algo que no llevan muy bien, por lo que deberemos acercarnos a ellos para darles apoyo emocional y así conseguir lleguen a la meta.

Que no te engañe su aparente sencillez, el juego cuenta con más de 100 niveles, con diferentes tipos de panikers y con unas situaciones que harán que te lleves las manos a la cabeza.

Profundidad y puzles.

Con un simple vistazo al gameplay, podemos observar que no hay narrativa aparente, que el juego solo nos plantea una serie de puzles. Lo máximo que encontramos de diálogos son un narrador que rompe la cuarta pared a la hora de explicarnos los tutoriales de juego. 

Pero, si te paras a pensar, si miras el transfondo del juego, te darás cuenta de que no son meros puzles, sino que todo el condicionante que hay detrás de cada personaje y del por qué de esos puzles, tiene una doble lectura maravillosa. Mediante la resolución de puzles, hablamos de la soledad y el pánico, como bien el nombre del juego indica. Es una forma de hacer ver al jugador que no está solo, que aunque sea una tarea ardua y compleja, al final acabamos saliendo adelante con la ayuda de otros.

Aunque bien es cierto que esa no es la intención principal del juego, es una herramienta que hace que el juego gane valor.

Arte minimalista pero funcional.

Otro aspecto que le da personalidad a Panik es su arte. Es sencillo y minimalista, con una paleta de color muy monocromática. Sin lugar a dudas, este conjunto cumple con lo que se busca, proporcionando al jugador una experiencia visual sencilla y sin sobreestimulación visual.

Al gameplay, le acompaña una banda sonora animada y poco repetitiva. Aunque la cantidad de melodías sea reducida, la sensación de escucha es agradable, acompañando al ritmo de la partida.

Lo mejor para el final. 

Tras hacer un repaso general por los aspecto que acompañan al juego, hay que abrir por fin el melón más importante: el diseño de niveles. ¡Madre mía cómo está diseñado este juego!

A lo largo de sus ocho biomas, con más de 150 niveles, nos enfrentaremos a una cantidad de desafíos que van a romperte la cabeza. Cabría decir que incluso alguna vez te puede hacer sentir hasta pánico para averiguar cómo se resuelve. Hay fases que me he comido más la cabeza que intentando derrotar a un boss chungo de cualquier juego souls. Sin duda es digno de admiración la capacidad del creador de poder crear algo así de complejo, satisfactorio y con sentido lógico.

En Panik, la dificultad reside en cómo se colocan las piezas del juego y cómo nos comunicamos con los panikers. Porque no, no solo tenemos el “muñeco” básico del juego que se mueve por una cantidad concreta de casillas, no. Aquí contamos con un total de 14 panikers. Cada uno con una habilidad propia. Y con esas habilidades resolvemos los diferentes puzles. Una locura:

  • Tenemos al paniker básico, que el pobrecito mío pues solamente puede moverse si tenemos al paniker con corona al lado.
  • Está el paniker con gorrocóptero, que no solo puede volar, sino que encima hace referencia a una mítica serie japonesa.
  • Podemos desbloquear al robot, un personajillo que el espacio tiempo lo controla un poco a su manera.
  • En el nivel más relacionado con el espectáculo está el paniker mago, que puede intercambiar su posición con otro paniker.
  • Si tenemos la presencia de la realeza con el paniker con corona, ¿habría que tener algún bufón de la corte? Pues sí, con ese paniker iremos dando saltos, variando nuestra posición, omitiendo casillas.
  • Acechando en la oscuridad está el paniker ninja, que no se mueve en sigilo, sino que utiliza su habilidad con la que es capaz de duplicarse por el escenario.
  • Tenemos panikers con pánico a la soledad pero, ¿y si existiese uno tan fiestero que prefiere estar solo?
  • ¿Quién no ha tenido un juguete al que había que darle cuerda? Pues existe un paniker igual. Cada turno que pasa pierde cuerda y su distancia se reduce.
  • También está el paniker que está sincronizado por antena con otros. La cantidad limitadas de movimientos la comparten.
  • Y si el diseño de niveles os recuerda al ajedrez, tenéis que conocer al caballo y a la torre, literalmente funcionan como las piezas de ajedrez, muy buen guiño.
  • Llegar a la meta puede resultar tedioso para muchos jugadores, es por eso que la existencia del paniker constructor es una bendición: destruye todas las metas en las que se posa.
  • Unos son panikers de la destrucción y otros son de la creación, porque el paniker de la pintura se va a encargar de pintar una nueva meta allá donde se posicione.

Y con este breve repaso a todos los personajes, junto con las modalidades de juego que traen, es cuando se puede recalcar exactamente lo dicho, y es que normal que tenga tanta variedad de niveles; ¡hay que aprovechar para explotar todas las posibilidades que dan esos personajes tan chulos!

Un aplauso para el desarrollador

Llevaba desde el Guadalindie 2024 siguiéndole la pista a Chumas Games y Panik. Sin duda la espera ha merecido, el juego es la mar de redondo y entretenido. Uno de los juegos del año.

El juego tiene un precio base de 9,75€ en Steam, con una duración de más de 3 horas, todo dependiendo de lo habilidoso y lógico que seas.

Si os gusta los juegos de partidas cortas, donde te tienes que comer la cabeza, sin duda Panik es tu juego. Dale una oportunidad a esta maravilla y asómbrate con este juego tan mimado y cuidado. 

Autor

Game Designer que se toma la vida como un juego. Guionista galardonada con un Óscar por la película que se ha montado en su cabeza. Fanática de los videojuegos desde que tengo uso de memoria.

María Ahumada

Game Designer que se toma la vida como un juego. Guionista galardonada con un Óscar por la película que se ha montado en su cabeza. Fanática de los videojuegos desde que tengo uso de memoria.

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