Hace un tiempo tuve el placer de jugar (y sufrir, con mucho gusto) Oxide Room 104, un título de terror en primera persona ambientado en un motel de lo más intrincado, con todas las estancias bien surtidas de monstruos, puzles y trampas mortales. Una de las cosas que más me gustó fue el tema de que para conocer toda la historia al completo, tenías que recorrer el motel con varios grados de heridas, solo así podías acceder a todo (y además la dificultad se disparaba). Ahora, haciendo honor al «¿te gusta la sopa? pues toma dos platos» volvemos a este mundo body horror de la mano de WildSphere con OXIDE Room 208.

Despertando en un lugar feliz

Para explicar Oxide Room 208 es necesario volver la vista al primer título (a ver como lo hago sin mucho spoiler): Digamos que una de las cosas que terminamos averiguando es que estamos en un almacén abandonado donde Doc, el psicópata que nos mutila sin piedad, experimenta con nosotros conectándonos a una simulación corrupta y de la que no podemos (o sí) escapar. Ahora tomaremos el control de 8 personas que despiertan en ese mismo almacén y hay que salir con vida ¿Cómo? llegando a la habitación 208, que variará su lugar en función del personaje que controlemos

¿Recordáis esas películas de terror donde la primera parte es muy críptica y la secuela nos muestra la «trastienda» y como funciona todo? Pues lo mismo pasa con OXIDE Room 208. En la primera entrega se nos revelaba la realidad del motel, y en esta secuela exploraremos más ese almacén donde se tortura a la gente. Y paro ya que demasiado estoy contando.

OXIDE Room 208 sigue en muchos sentidos la estela de su predecesor aunque con varios cambios sustanciales.

Action Body Horror

Con respecto a OXIDE Room 104 hay dos principales diferencias: la primera es que esta vez pasamos de la primera a la tercera persona, esta vez podremos ver en todo momento a los protagonistas en modo cámara al hombro. La segunda es, obviamente, el giro a la acción por encima de los puzles y las trampas. Esta vez nuestros personajes irán armados hasta los dientes con prácticamente cualquier cosa que encuentres por el camino: martillos, mazas, bates, armas de fuego, machetes… todo lo que se te ocurra, ¡hasta sartenes! Esta vez nada de explorar habitaciones pequeñas con trampas que te dejan mutilado para el resto de la partida, no, en esta ocasión nosotros somos la máquina de mutilar. Vamos, que vas a estar repartiendo a diestro y siniestro a todo bicho «viviente» que se te cruce.

Y aquí seguimos con la continuidad, tenemos prácticamente los mismos enemigos (más algún que otro añadido) que en la primera parte solo que esta vez en un mapa bastante abierto y laberíntico. No diré que es fácil esquivarlos, pero tienen la fea costumbre de agolparse y perseguirte por todo el escenario sin descanso. Así que como veas más de dos juntos, dales matarile pronto porque se te puede complicar la cosa.

Bueno ¿qué decir del gore? Si en la primera parte ya había de sobras, aquí lo raro es encontrar un lugar que no esté manchado de sangre por todas partes, lleno de cadáveres, esqueletos y restos humanos. Otra cosa no, pero en WildSphere se han quedado a gusto poniendo casquería.

Más, mucho más…

Se nota el tiempo de maduración que ha habido entre las dos entregas, mientras que en la primera controlábamos a un solo personaje con una serie de estancias y rutas cambiantes y varios documentos que explican el trasfondo, aquí tenemos lo mismo pero multiplicado por 8. Cada uno de los personajes está relacionado con OXIDE de alguna forma y está implicado en la trama central o los sucesos de la primera parte. Para cada uno de los protagonistas seguiremos el esquema del primer juego: tenemos que salir del lugar a porrazo limpio, la salida es relativamente sencilla de encontrar pero si queremos saber de esta gran historia coral y llena de intrigas, tendremos que darnos un buen paseo por el almacén y buscando documentos. Solo así tendremos la visión global de lo que está pasando entre estos personajes y Doc.

Porque como buen villano de película de terror, el protagonista absoluto es él, no las victimas. Doc viene esta vez modelado a imagen y semejanza del actor de doblaje TodoJingles, el cual vuelve a poner la voz al perturbado científico. Esta vez Doc no nos recibirá para mutilarnos si fallamos, sino que nos castigará el oido constantemente por megafonía hablando con los personajes (y dando a entender que ya se conocen, de ahí la intriga de los documentos). Por supuesto siempre nos espera al final del recorrido, aunque de vez en cuando hará aparición para perseguirnos y castigarnos duramente si fallamos. Cuidado, que al igual que con OXIDE Room 104, aquí tampoco hay vuelta atrás.

… pero ¿mejor?

Bien, ahora es cuando hay que sacar la lupa y ser totalmente honesto con el juego. Me gustan mucho las propuestas descabelladas, raras y experimentales, por supuesto, pero a veces soy más partidario de algo sencillo que de cosas excesivamente elaboradas y enrevesadas. OXIDE Room 104 me encantó por el hecho de tener unas cuantas decenas de habitaciones, recorridos cortos y sensación de peligro constante. Me parecía una vuelta de tuerca al survival horror muy interesante y que enganchaba, la verdad. Tener que recorrer el motel 4 veces (mínimo) pero siempre en recorridos distintos tiene su encanto, y si os tengo que ser sinceros, aquí esperaba lo mismo.

No es que OXIDE Room 208 no me haya gustado, al contrario, es un buen título de acción y horror (y gore, mucho), todas las virtudes que he nombrado están ahí y soy sincero. Los personajes están bien modelados y basados en personas reales y colaboradores del estudio. El gore mola, mucho, y le viene que ni pintado… pero yo hubiera optado por algo condensado, al igual que la primera entrega, con mapas más pequeños y con alicientes interesantes para recorrerlos. Es verdad que para cada uno de los personajes las rutas cambian y los documentos están en lugares distintos, pero el recorrido se hace sobre el mismo mapa y cuando llevas 3 o 4 personajes empiezas a tener sensación de repetición. En lo técnico lo único que puedo decir es que los cambios entre las mecánicas mostradas en su demo con respecto al producto final ha hecho que su recepción no haya sido la esperada, además de ciertas incidencias en lo que a optimización se refiere.

¿Lo recomiendo? Pues si quieres la experiencia OXIDE completa tal y como se está publicando, sí, con dos juegos que tratan el horror de formas distintas y que intentan innovar en un panorama que a veces se siente encasillado, donde soplos de aires frescos como este son más que bienvenidos. Aunque no sea del gusto de todos los paladares y necesite cierta delimitación en sus ambiciones.

Conclusión

OXIDE Room 208 es una secuela en el sentido estricto de la palabra. Es más, tiene más y ofrece más: más gore, más personajes, más intrigas y más peligros. Un título ambicioso como él solo y al que le hubiera sentado muy bien delimitarlo más. Eso sí, si quieres una experiencia distinta y hecha con mucho cariño, con un buen doblaje y un villano a la altura de los bueno del slasher, prueba la experiencia completa. En el mundo de OXIDE aún queda mucho por contar y ofrecer.

Autor

Clase dual (Programador/Filólogo), antes era solodev y ahora estoy en proyecto de divulgador e investigador académico en game studies, próximamente multiclase. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas. Creo contenido, juego, leo manga y escribo, a veces varias de estas cosas a la vez.

Juan Carlos García Romero

Clase dual (Programador/Filólogo), antes era solodev y ahora estoy en proyecto de divulgador e investigador académico en game studies, próximamente multiclase. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas. Creo contenido, juego, leo manga y escribo, a veces varias de estas cosas a la vez.

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