Análisis

Blues and Bullets, episodio 1: se acaba la paz, comienza algo grande

10 agosto, 2015 4 mins de lectura

Blues and Bullets, episodio 1: se acaba la paz, comienza algo grande

Blues and Bullets cafeteríaOnce hombres incorruptibles, temerarios, que a caballo entre los años 20 y los 30 consiguieron poner a raya al más célebre mafioso de todos los tiempos: Al Capone. La carrera de su líder, Elliot Ness, que siguió trabajando para el gobierno, no continuó tan bien como se esperaba. Quizás por ello, la gente de A Crowd of Monsters, ha decidido darle una vida alternativa al líder de Los Intocables. Ahora regenta una clásica cafetería americana, Blues and Bullets, que da título al juego. Un día alguien se presenta en su negocio, para hablarle de un viejo “amigo”. Un reencuentro que dará pie a una nueva investigación, una nueva misión, que se convertirá en la trama que guie nuestros pasos a lo largo de los 5 episodios que compondrán este Blues and Bullets, probablemente el proyecto español más ambicioso del año, Rime de Tequila Works mediante.

No cabe duda de que el diseño artístico es la carta de presentación de este nuevo trabajo de A Crowd of Monsters (en adelante ACOD). La mezcla de blanco y negro y ciertos elementos en rojo podría recordar a La lista de Schindler, aunque aquí hay muchos más rojos que el vestido de una niña. Parece que hayan querido huir a un lugar diametralmente apartado de su anterior trabajo, el colorido y rimbombante Funk of Titans, para componer un juego que se caracteriza por una siempre escasa -aunque cuidadosamente seleccionada- iluminación, una ambientación sombría y una presentación cinematográfica que pretende resultar elegante a cada instante.

Precisamente la presentación es lo más cuidado del juego. Blues and Bullets se sabe grande, y se gusta a sí mismo. ACOD consiguió en su momento una importante financiación para sacar adelante un proyecto que rezuma un cuidado especial por mostrar sus valores de producción. Desde la introducción, la puesta en escena de cada escenario, los planos, las espectaculares secuencias donde grandes letras son a la vez narrativa y escenario, el doblaje, los diálogos…todo en B&B está concebido para degustarse como un señor, a poder ser con un buen whisky en la mano.

Blues and Bullets

Y si la estética bien podría recordarnos a Sin City, la jugabilidad hace lo propio con un Murdered: Soul Suspect, un LA Noire, o un juego de Telltale Games. Siempre llevados de la mano por el excelente guión -a cargo del ahora freelance Josué Monchan- en Blues and Bullets nos limitaremos principalmente a examinar los escenarios, recabar pistas y esperar a que la trama siga avanzando por el camino que nos han marcado. Tomaremos decisiones, unas con más importancia que otras, aunque está por ver la repercusión que estas tendrán en el devenir de los capítulos.

Un buen número de Quick Time Events, conversaciones con diferentes respuestas posibles (a menudo temporizadas) y algún tiroteo -con un básico sistema de coberturas, muy guiado- completan el apartado jugable del juego. Sin duda es su punto más débil, pues no cabe duda de que ACOD quiere que disfrutemos del guión, de la trama, de los diálogos, de las escenas, de los planos y de la inmensa ambientación en general de Blues and Bullets, sin que los aspectos azarosos de la jugabilidad se interpongan entre nosotros y el juego.

Blues and Bullets decision

Este enfoque -o mucho cambia en siguientes episodios- supone a la vez su mayor atractivo y su mayor defecto. Aquellos que conciban el videojuego como un reto a sus habilidades motrices o a sus reflejos encontrarán en Blues and Bullets su particular kryptonita de jugador. No obstante, los que disfrutamos de otros modelos de enfocar el videojuego, como los que limitan la capacidad de interacción del jugador en pro de una experiencia más guiada y calculada, pero plenamente satisfactoria en otros aspectos, encontramos un videojuego que visual y narrativamente -especialmente si nos gusta la ambientación temporal y estética que luce este juego en particular- sacia todas nuestras expectativas. Sentirnos como un detective de alto nivel en una historia oscura y policíaca como la de B&B es todo un placer.

Ahora sí, cabe mencionar que si bien luce estupendamente en el apartado artístico, no lo hace así en el técnico. Especialmente criticable es el lamentable rendimiento del juego, imposible de jugar con fluidez aun con un equipo que cumpla sobradamente las especificaciones, así como los problemas para ajustar la resolución en algunos equipos. Todo ello cuando ni los modelos ni las animaciones lucen a un nivel reseñable.

Blues and Bullets escenario

Es difícil valorar este primer episodio, al igual que sería hacerlo de las 2 primeras horas -lo que nos durará aproximadamente- de un videojuego de formato normal. Hay muchos aspectos que tendremos que ver cómo se desarrollan a lo largo de los siguientes episodios, como la repercusión de las decisiones, la variabilidad del apartado puramente jugable, la trama o incluso sus propios problemas técnicos para hacer una valoración adecuada.

No obstante, como carta de presentación, “Se acabó la paz” es una prometedora forma de comenzar este Blues and Bullets. Tan sólo por su excelente ambientación, su intrigante guión y sobre todo por su maravilloso apartado artístico ya reúne bastantes cualidades para convertirse en uno de los mejores títulos independientes del año, y un producto español del que sentirse plenamente orgulloso.

Blues & Bullets

Es justo reconocer que para mi B&B reúne una serie de alicientes (como la estética noir, la ambientación temporal, la historia de mafia y detectives, la trama oscura, la música, o incluso la jugabilidad guiada y cinematográfica, que en los últimos años he comenzado a disfrutar cada vez más en determinados momentos) que lo convierten en un producto casi diseñado para satisfacerme, por lo que la subjetividad de este análisis es todavía mayor si cabe. Lo esperaba con mucha ilusión, y espero con más todavía los siguientes capítulos ahora que he podido catar el primer sorbo.

Autor

Director en

Creador y Director de DeVuego. Padre. Informático. Ex-Vocalista de Death Metal. Pierdo el poco tiempo libre que tengo haciendo webs de videojuegos como esta.