Crisol: Theater of Idols es una de esas joyas imperfectas que, precisamente por sus aristas, acaban brillando con más fuerza que muchas superproducciones pulidas pero sin alma. Vermila Studios ha logrado lo más difícil en un mercado saturado: tener identidad propia. Es un juego brutal, castizo y valiente, que no pide perdón por sus raíces ni por sus decisiones de diseño arriesgadas. Ofrece una campaña generosa de entre unas quince y veinte horas por un precio ridículamente bajo (menos de 20€), llena de combates tensos, puzles gratificantes y una ambientación que se te quedará grabada en la retina mucho después de los créditos finales.
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