NEVA me ha cautivado. El viaje que he experimentado con este título ha trascendido más allá del entretenimiento, colándose por mi piel y llegando a lo más profundo del corazón. He sentido cada paso que avanzaba como una parte de mí, me he embriagado con la belleza de su mundo y he conectado con los personajes de un modo intenso, a pesar de que no han pronunciado ni una sola palabra -más allá del nombre de Neva- en todo el juego. La dificultad de conseguir eso en una industria que cada vez es más exigente ha de valorarse y, si Nomada Studio ya consiguió romperme con GRIS al experimentarlo por primera vez, han vuelto a destrozarme por dentro con NEVA. Placer culpable, porque cuando un juego te hace sentir da igual que sea sufrimiento y pesar, porque lo que pretende el arte es expresar cualquier tipo de emoción y aquí las he podido visitar todas.
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