Bloodbath es un juego que si se hubiera lanzado hace 15 años lo mismo habría podido tener hasta algo de gracia, pero a día de hoy no deja de ser un auténtico desastre. Uno de esos títulos que es mejor evitar y que resulta imposible de recomendar incluso a precio de oferta. Pocos contenidos, un apartado audiovisual de risa y una jugabilidad que consigue aburrir antes de terminar la primera partida son sus cartas de presentación, así que si os atrevéis a adentraros en este baño de sangre, luego no digáis que no estabais avisados.
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