Baobabs Mausoleum Ep. 1: Ovnifagos Don’t Eat Flamingos es un trampantojo. Un primer vistazo de la sensación de ser un título descuidado, pero no es más que una forma de reforzar su identidad. En el momento que empiezas a jugarlo y te adentras en Flamingo’s Creek, descubres que este brutal montón de referencias se esconden detrás de un juego que experimenta todo lo posible para contentar; pero que también a base de acumular y acumular se olvida de adentrarse un poco más en cada aspecto que toca.
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