Quizás Dead Synchronicity no sea un juego para todo el mundo. No solo porque los juegos point and click son hasta cierto punto un género de nicho, sino por la acertada crudeza de su guion. Por ese motivo muchas veces este tipo de distopías se intentan enfocar más en lo explícito de su violencia, más que en lo profundo de su psicología. Sentimos cierta inmunidad a la violencia física porque, en un medio como los videojuegos, estamos muy acostumbradas/os a ella. Pero pocas veces un título nos hace cuestionarnos qué hay detrás de toda esa violencia y cuánto de ella habita en nosotros.
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