Entiendo que sólo ha funcionado así en mí porque las mías son unas circunstancias concretas; que a personas con modelos relacionales más complejos, más alejados de las relaciones de pareja convencionales, les costará más identificarse a sí mismos en este reflejo. Pero yo, y ahora que han pasado unos días y he mantenido el recuerdo de Solo muy cerca, no puedo sino agradecerle que me haya ayudado a conocerme un poquito mejor, a reevaluar determinadas situaciones, a perdonarme por algunos fallos, y en cierta manera - y es lo que pretende, creo - a querer mejor y con más fuerza. Un propósito muy digno, casi utópico, para un juego tan modesto: quizás precisamente por eso es difícil no sorprenderse de la elegancia con la que consigue llegar a la meta.
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