Aruma Studios, el equipo gallego que ya publicó Intruder in Antiquonia, vuelve al point and click clásico, ese género de hablar con personajes, revisar escenarios y resolver problemas con objetos. Pero esta vez el estudio empuja una fórmula más amable, con puzles pegados a la historia, una dosis visible de humor y una interfaz pensada para que todo fluya mejor incluso para quien no toca una aventura de este tipo desde hace años.