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En el blog de DeVuego cubrimos todo aquello que sobre videojuegos se hace en España, con especial dedicación a los videojuegos españoles y sus creadores.

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Speed Bubble: cuando el tiempo aprieta y los bocadillos vuelan

Cuarto videojuego de las Campanadas DeVuego 2025

Algunas veces, las ideas más frescas no nacen de grandes presupuestos ni de planes a largo plazo, sino de una jam, un tema concreto y un reloj que no perdona. Speed Bubble es justo eso: un juego que se nota hijo de una game jam, donde las reglas y limitaciones no son un obstáculo, sino el motor que empuja todo lo demás.

No hay espacio para sistemas complejos ni para pulidos eternos en una jam. Hay que centrarse en una idea fuerte y llevarla hasta el final con todas sus consecuencias. Speed Bubble tomó su idea y la desarrolló de una manera brillante, pero además el equipo trabajó tras la jam para dejar la experiencia pulida y como querían, así que tenéis lo mejor de los dos mundos.

Todo iba bien hasta que quedaban cinco segundos

La premisa es tan sencilla como caótica: organizar bocadillos de texto de un cómic antes de que se acabe el tiempo. Los diálogos aparecen desordenados y aleatoriamente, las viñetas no siempre son las mismas y tú tienes que actuar con rapidez e intentar que todo tenga un mínimo de sentido al final. No se trata de hacerlo bien, se trata de hacerlo lo mejor posible con el poco tiempo que se nos da.

La gracia está en cómo el juego convierte una tarea aparentemente sencilla en un ejercicio de estrés y humor. Al principio todo parece manejable, pero conforme avanzas, te van quedando menos diálogos y las viñetas no perdonan si ya has gastado el diálogo apropiado para ellas. Y ahí es donde, de perdidos al río, y empezamos a poner lo que sea donde quepa, dando pie a escenas muy estrambóticas y divertidas.

A nivel jugable, no hay nada raro ni novedoso. Arrastrar, colocar, decidir y repetir. Es simple y accesible, haciendo que no se nos vaya tiempo en cosas que no deben. El resto no está en lo mecánico, sino en dejarse llevar y fluir con las viñetas que nos han tocado esa vez. Es un tipo de diversión muy directa, casi de estilo arcade, que invita a repetir partidas para ver qué otras combinaciones conseguimos juntar.

Recordemos que es un juego de jam, este está muy bien pulidito, pero sigue siendo limitado el alcance por ese mismo hecho. Juegas, sonríes, te picas a intentarlo un par de veces y sigues con tu día. Y, sinceramente, como juego de jam es una maravilla. Es de esas ideas que con tiempo y haciéndola más grande, puede dar lugar a un juego comercial de los que encantan entre el público por su propuesta divertida y refrescante.

Speed Bubble es un buen recordatorio de por qué las game jam siguen siendo tan importantes: porque de las restricciones nacen ideas frescas, entretenidas y con personalidad. Un pequeño juego que no pretende robarte mucho tiempo, pero que consigue algo mejor: hacerte disfrutar del caos durante unos minutos.

Autor

Mercenario de la Salud

Sanitario de amplio espectro con más cafés que turnos, diseñador de videojuegos en fase alfa (y en modo pausa), y papá reciente a tiempo completo.
Lo demás, sinceramente, puede esperar.

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