Jamboy, a Jelly-cious Hero – Un plataformeo clásico modernizado
Creo que no engaño a nadie cuando digo que soy un viejuno. Es así, lo moderno mola, pero cuando algo tiene ese regustillo a clásico se me despierta un «yo que sé qué que qué sé yo» que me hace querer jugarlo y exprimirlo al máximo. No me voy a ir por las ramas. Uno de mis juegos favoritos de PSX fue Rayman, el original, el 2D. Era pausado, desafiante, con niveles bien construidos y bonito como él solo. Hoy os traigo, de la mano de Nakama Game Studio un título que hará las delicias de muchos, vamos con Jamboy, a Jelly-cious Hero.

Nuestro Marmalade Boy
(Qué gran serie por cierto) Bien, la cosa es sencillita: Jamboy y Billy están huyendo de un donut policía cuando son devorados por un gigante. A partir de ahí toca recorrer sus tripas e intentar salir del lugar. Controlamos a Jamboy, un «chico bote de mermelada» con patas (la verdad es que no hacía falta explicarlo, pero bueno) que salta y pega palos a diestro y siniestro. Cada nivel nos pone en una nueva situación, pero en esencia tendremos que buscar la llave y escapar por la puerta, todo mientras procuramos no morir demasiado.
El esquema de Jamboy es de sobras conocido y los que estéis curtidos en juegos como Earthworm Jim o el nombrado Rayman ya sabréis lo que tenéis por delante. Se nos presenta un mapa de tamaño considerable, lleno de plataformas y huecos por los que meternos. El escenario se puede libremente y sin seguir un camino prefijado (algo que mola mucho, la verdad), además de eliminar enemigos, sortear obstáculos, buscar coleccionables e incluso obtener armas más potentes. Por lo que, aunque encontréis la llave de salida, conviene darse una vuelta.
¿Dónde están las vueltas de tuerca? Pues tenemos añadidos interesantes. Como he dicho, el daño de Jamboy se puede aumentar recogiendo nuevas armas. Los objetos poseen sus propias físicas y los cadáveres de los enemigos no desaparecen del escenario, por lo que podremos empujarlos y usarlos como plataforma para llegar más alto y, además, podremos saltar de forma indefinida por las paredes. A esto sumemosle ciertas características clásicas como la dificultad (que la hay, y bastante), las plataformas móviles, que desaparecen, los trampolines, las persecuciones de enemigos para conseguir objetos, recoger 100 caramelos para ganar una vida, o las fases donde vas montado en un «vehículo». Vamos, ¡que no se diga que no tienes variedad!

Un juego moderno con esquema clásico
Dejando de lado su particular argumento, lo cierto es que Jamboy me ha sorprendido para bien en su forma de traer de vuelta el plataformeo clásico. Hoy en día parece que es necesario tener sistemas de mejora, objetos y ventajas por todas partes, y si no lo tienes, te quedas cojo. Yo creo que este género no debe de olvidar nunca sus raíces, y este tipo de propuestas es prueba de ello. Aún se puede plantear mucho y muy bueno, hacer un juego divertido y con alma. Jamboy derrocha personalidad por todas partes, además de contar con un apartado artístico sobresaliente, marca de la casa y con el que ya nos deleitaron hace poco con Bubble Ghost Remake. Vamos, que se nota que han encontrado su lugar y saben qué teclas tocar para traernos remakes de clásicos y nuevas propuestas.
Aunque muy poco se le puede achacar a Jamboy, sí que me hubiera gustado que hubiera más mundos. En este momento tenemos dos, cada uno con cinco niveles siendo uno de ellos el enfrentamiento con un jefe. Un esquema de cinco mundos hubiera estado más ajustado, sobretodo por el hecho de que en el segundo empiezan a aparecer NPCs que nos encargan cosas y desbloqueamos más cosméticos para Jamboy. Que no se me malinterprete, me lo he pasado en grande en todas y cada una de las fases, pero es cierto que aunque se me ha quedado buena sensación final, no he podido evitar pensar ese «quiero más». Lo cual también es bueno, oye.
Tampoco se queda corto, que conste. A la campaña con 10 fases le acompañan varias dificultades, muchos extras por desbloquear, los coleccionables y un modo «Lost Levels» donde ahí sí que el estudio saca la artillería y nos propondrá fases muy retorcidas y donde pasaremos más de un apuro. Vamos, que por el precio que nos viene, tenemos un producto de lo más completito.

Conclusión
Si tuviera que resumir este Jamboy es «por y para fans». Un plataformas de corte clásico pero modernizado tanto en lo mecánico como en lo artístico. Demandante como él solo pero divertido a rabiar, con una duración algo corta pero que compensa con sus modos y dificultades. Puedes jugarlo sin miedo, esta mermelada no se te indigestará ;)
Autor
Clase dual (Programador/Filólogo), antes era solodev y ahora estoy en proyecto de divulgador e investigador académico en game studies, próximamente multiclase. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas. Creo contenido, juego, leo manga y escribo, a veces varias de estas cosas a la vez.


