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Análisis de Massira

Una travesía rota

Hace más de cinco años, Massira vio la luz en PlayStation 4, por aquel entonces Kenny Barranco escribió un análisis para DeVuego titulado “Massira. Una tragedia real adaptada pobremente a videojuego”. En él, en línea con la opinión general del resto de medios, explicaba las carencias técnicas del título y mostraba las razones de su fracaso. Cuando el pasado 12 de abril de 2024 Frost Monkey Games lo publicó en PC a través de la plataforma Steam, pensé que habrían pulido aquellos fallos que lastraban la experiencia del juego y me decidí a probarlo, un título sobre algo tan real, tan duro y tan necesario de contar me parecía una aventura de las que merecen la pena.

Tras terminarlo, llevo semanas pensando en como escribir estas líneas, no es fácil, os lo aseguro. Cuando un juego tiene un estilo artístico original y llamativo y un mensaje poderoso de fondo, factores ambos que denotan mucho trabajo, haces todo lo posible por que te guste, le perdonas pequeños fallos, te pones en la piel de los desarrolladores y tratas de ser lo más benévolo posible. Pero cuando la jugabilidad no te permite disfrutar de la experiencia, cuando los errores son mayores que en el lanzamiento original, no puedes mirar a otro lado, es necesario ser sincero y contar la verdad.

Numi es una niña siria que se dirige al colegio cuando de repente un bombardeo asola la ciudad de Alepo

Massira. La historia de un duro viaje sin retorno

El argumento de este título es crudo y una bofetada de realidad, es algo muy necesario de contar y que la gente debería conocer, es la historia de una niña siria llamada Numi y su abuela Yara, que tras el estallido de la guerra civil siria en 2011 inician una travesía hacia una nueva vida en Alemania dejando atrás todo. Esta situación puede ser la de cualquiera de los más de 5 millones de refugiados que han tenido que abandonar Siria durante estos años. Un conflicto en el que como siempre la población más débil sufre las consecuencias de las decisiones de unos pocos, una tragedia ante la que, por norma general, se aparta la mirada.

El viaje de estas dos refugiadas les llevará a visitar la realidad que sufren las personas en esta situación: cárceles para desertores, fronteras cerradas, mafias, tráfico de personas, explotación infantil, campamentos hacinados, hambre, frío y mucha desesperación. Eso si, la forma en que el juego lleva la narración es muy respetuosa y busca concienciar de la situación. Además, encontraremos cartas de otros refugiados y recortes de periódicos que nos harán profundizar en conocer más sobre el tema. El guion tiene situaciones incómodas, conflictos, negociaciones,… pero todo contado de manera sencilla sin que resulte traumático para el jugador, que querrá que nuestras dos protagonistas lleguen sanas y salvas a su destino.

Recorrer las calles en ruinas de Alepo y otros escenarios buscan concienciar y dar un mensaje

Un mezcla de plataformas y puzles fallida

Massira es una aventura en 3D llena de plataformas y puzles y dividido en diferentes etapas del viaje o niveles. En cada uno de ellos deberemos completar una serie de misiones principales y alguna secundaria para terminarlo con éxito. En la mayoría de ellos deberemos conseguir llegar a un punto de salida, pero en otros deberemos lograr otras metas como cumplir algunas misiones que incluyen conseguir dinero para pagar un pasaje de barco, superar un cuestionario para que nos dejen abandonar un campamento, escapar de una cárcel haciendo gala de sigilo, superar un nivel arcade de velocidad o de navegar una barca,… una variedad de escenarios que lejos de sentirse bien hacen que pierdas el hilo de la historia y no llegues a divertirte.

Dentro de cada uno de los distintos niveles podremos explorar el escenario para encontrar coleccionables en forma de objetos, periódicos o cartas que solo sirven para conseguir completar todos los logros. Pero viendo los problemas de jugabilidad de algunos de ellos no tendrás ganas de hacerlo.

La mayoría de puzles que encontramos en Massira son de lógica y bastante entretenidos. Deberemos mover objetos para accionar botones en el suelo, combinar a nuestras 2 protagonistas para mover elementos, situar en determinada posición unas piezas,… rompecabezas sencillos y que aunque pueden llegar a no sentirse muy fluidos es la parte más divertida del juego.

Los puzles de Masira son entretenidos y no son muy exigentes

La injugabilidad de Massira

La jugabilidad es la parte donde el juego fracasa rotundamente, el control de Numi es sencillamente malo, está poco pulido y no se siente nada adaptativo. El salto de nuestra protagonista, por ejemplo, es difícil de ejecutar, es como si no funcionase adecuadamente, lo que nos jugará muchas malas pasadas y nos hará caernos en muchas ocasiones, sintiéndose injusto. Imagino que el equipo de desarrollo era consciente de este problema, ya que el número de zonas de salvado donde vuelves a empezar tras morir son numerosas.

Los problemas del control son algo que empañan la experiencia pero no son lo peor, la parte que más me ha decepcionado es el elevado número de bugs que he encontrado durante todo el juego. Podría poner multitud de errores molestos pero los más graves que he sufrido han sido dos:

  • Las 3 o 4 veces que he tenido que empezar algún nivel desde el principio de nuevo porque la protagonista se quedaba atascada en algún punto o no podía continuar.
  • El nivel en que debemos escapar a la carrera de una cueva que se está derrumbando manejando a las dos protagonistas al mismo tiempo no se puede terminar usando teclado, ya que en el control de Numi la diagonal hacia la izquierda y adelante no funciona. Deberemos conseguir un mando con stick analógicos para poder completar esta etapa.
Uno de los mayores problemas son la precisión de los saltos

Una agradable atmósfera lowpoly

El apartado gráfico de Massira usa un estilo low-poly que quiere emular los tiempos de muchos polígonos de las primeras 3D, algo que junto con una paleta de colores bien elegida, le sienta muy bien a los diseños y escenarios. Los niveles nos llevarán por diferentes entornos desde las calles de ciudades en ruinas a las montañas frías europeas, pasando por islas mediterráneas, cuevas y otros lugares con encanto. El hecho de que los personajes no tengan rasgos muy definidos ayudan a que la experiencia no sea dura, ya que empatizamos con su historia y su aventura pero sin llegar a ponerle rostros a la tragedia. Un acierto de elección sin dudarlo.

La banda sonora me ha encantado, es tranquila y suave, no busca transgredir, solo acompañarte en la aventura y lo consigue. Tiene melodías con un ritmo perfecto para acción y que ayudan a crear una atmósfera agradable y que no cansa. Massira suena bien.

El concepto artístico low-poly y la música son lo más positivo del juego

Conclusión

Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por Frost Monkey Games

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Autor

Entrenador Fútbol
Máster Coaching y Psicología Deportiva.
Graduado en Geografía e Historia.
Redactor en ErreKGamer y DeVuego.
Técnico electrónico.

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