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Fifo’s Night. Fantasmas, calabazas y caramelos

28 octubre, 2020 5 mins de lectura

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Fifo’s Night. Fantasmas, calabazas y caramelos

El género plataformas 3D que tanto nos entusiasmó durante nuestra niñez a los que nacimos por la década de los 90 parece en peligro de extinción. Hay pocos desarrolladores que apuesten por este tipo de aventuras; algo que me resulta difícil de comprender viendo el éxito que tienen los remakes de juegos como Spyro o Medievil o el gran resultado del reciente Crash. Quizás por la nostalgia o puede que por ser un género que tengo algo abandonado últimamente, pero me he divertido mucho completando Fifo’s Night; la propuesta de Lightbox Academy para este Halloween.

Quien lea este análisis sólo tendrá que esperar un día para disfrutar de Fifo’s Night en Steam y, además, de forma totalmente gratuita. Un proyecto que llegó a ser finalista del programa PlayStation Talents y pensado para los que, como yo, crecieron con las aventuras plataformeras de PSX y Nintendo 64. Jugando a Fifo’s Night puedes visualizarte a ti mismo en tu niñez saltando con Mario, corriendo con Crash o aspirando fantasmas en la mansión de Luigi. Un videojuego que rezuma nostalgia por todos lados, pero que también se postula como una opción ideal para pasar Halloween.

Fifo’s Night es una aventura plataformera que recuerda a la época de ps1

¿Truco o trato?

En Fifo’s Night controlamos a un alegre y burlón fantasma (cuyo nombre por una cuestión de lógica aplastante intuimos que es Fifo) que se despierta en un cementerio y se decide a explorar la mansión de Candywood, un peculiar lugar donde todo gira en torno a las golosinas y caramelos. Dentro de ésta descubrimos que tres caramelos han sido robados y que el equilibrio de esta tétrica mansión depende de que los encontremos. Sin más miramientos, comenzamos la aventura.

Fifo’s Night es un producto pensado por y para Halloween, pero con una estética naíf y simpática que, lejos de asustar, resulta entrañable y apta para todos los públicos. El protagonista es un fantasma que, de una forma algo abrupta, aparece en un cementerio. A partir de ahí, todo es un desfile de referencias a la noche de los muertos vivientes: los niveles son una mansión encantada, un cementerio y un castillo; los enemigos son calaveras, arañas y calabazas explosivas y los objetos a recolectar, caramelos. Creado con Unity, Fifo’s Night no es un alarde de potencia, pero el juego luce muy bien; especialmente gracias a la lograda atmósfera, los detallados escenarios y unos buenos efectos iluminación. Por ejemplo, un detalle interesante es ver como nuestro protagonista va cambiando de color en función del daño que ha recibido.

En definitiva, es cierto el juego innova poco en el tema artístico y que recurre a los tan manidos escenarios típicos del género terror: cementerios y mansiones encantadas; pero funciona. La combinación cartoon-halloween siempre es agradable y recuerda mucho aventuras como Medievil o Luigi’s Mansion. Sin embargo, donde si que he echado de menos algo más de trabajo e inspiración es en el aspecto musical, al contar el juego con poquísimos temas que se repiten de forma constante y acaban por ser demasiado pesados.

La mansión de Candywood

Recorriendo la mansión de Candywood

Fifo’s Night nos ofrece un gameplay totalmente clásico: recorrer los niveles, saltar de plataforma en plataforma y solucionar pequeños puzles para alcanzar los ansiados caramelos. Por el camino, por supuesto, tendremos que enfrentarnos a diferentes enemigos y jefes finales; por suerte Fifo tiene un par de ataques con los que, si no somos extremadamente malos, podremos despacharlos. Al inicio contaremos con un ataque giratorio al más puro estilo Crash Bandicoot y, tras avanzar un poco, desbloquearemos el salto con ataque. Desgraciadamente, el sistema de combate resulta demasiado simple e impreciso; es habitual que algún ataque mal ejecutado nos deje vendidos ante algún enemigo.

Lo más destacable, con mucha diferencia, son las batallas contra unos jefes finales bastante bien diseñados. Fases intensas en las que tendremos que memorizar los patrones de ataque, esquivar con mucha precisión y esperar el momento adecuado para atacar. Son niveles en los que la música cambia, adquiriendo un tono mucho más frenético, el ritmo del juego se acelera y, en general, la experiencia mejora.

Un aspecto que conviene destacar, por ser siempre una crítica constante en las aventuras 3D es el uso de la cámara. En Fifo’s Night, quitando algún momento puntual, la cámara siempre se posiciona en el lugar adecuado y, cuando toca moverla, es fácil coordinarla con los movimientos del personaje.

Fifo's Night Jefe final
Los jefes finales son las fases más interesantes y complejas de Fifo’s Night

Una aventura demasiado ligera

Que sea una aventura apta para toda la familia no quiere decir que no se quede algo corta en muchos aspectos y peque de simpleza. Es una obra que forma parte de un proyecto estudiantil y, en cualquier caso, el acabado es más que satisfactorio, pero ha faltado un punto de ambición y algo de tiempo para pulir detalles.

Comenzando por el diseño de los niveles: una vez superado el impacto de la nostalgia, notamos que son bastante lineales y sencillos, con pocos pasadizos o secretos. En ningún momento nos vamos a perder o vamos a tener que recorrer demasiado las estancias de la mansión; todo el trayecto está muy predefinido dejando poco margen para que el jugador innove o explore. Además, los puzles que nos ofrece son anecdóticos, reduciéndose casi siempre a tener que accionar algún que otro interruptor. Un jugador que tenga un mínimo de experiencia no encontrará un reto o desafío en Fifo’s Night y tendrá que limitarse a disfrutar del pequeño paseo con temática halloweenesca y a divertirse dando unos cuantos saltos.

Yo he tardado dos horas en completar el juego y sólo he muerto en un par de ocasiones que han tenido más que ver con mi torpeza que con la dificultad del desafío. Una vez terminada la aventura, tampoco hay grandes alicientes para rejugar, más allá de coger todos los caramelos o completar los logros de Steam.

Fifo’s Night es divertido, pero muy fácil

Por último, hay pequeños detalles que afean el acabado final. Por ejemplo, el comienzo – y final – tan abrupto que tiene el juego. Pulsamos el botón de iniciar partida y, casi de forma instantánea, Fifo aparece en el nivel sin ningún tipo de presentación o movimiento de cámara, casi como si de un bug se tratara, cosa que se repite en algún que otro momento de la aventura. Otro detalle molesto son las conversaciones de los NPCs: son pocas, nunca cambian y, para más inri, contienen faltas de ortografía. También encontraremos momentos en los que hay algún que otro tirón y problema de rendimiento. Como éstos, hay más detalles que, aunque no afectan demasiado a la experiencia, resultan molestos y ensucian el acabado de un juego interesante.

Conclusión.

En global, Fifo’s Night nos durará unas 2 o 3 horas, pero nos dejará un buen sabor de boca. Seguramente habríamos preferido más duración, más complejidad y, en definitiva, algo más de ‘chicha’; pero es una aventura plataformera clásica, enfocada especialmente a los más pequeños y una forma gratuita, simpática y divertida de pasar la noche de Halloween en compañía de monstruos y fantasmas.

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Autor

Jefe de Redacción en

Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.