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Reseña de ‘El Padre de las Almas Oscuras: Hidetaka Miyazaki a través de su obra’

20 mayo, 2020 9 mins de lectura

Reseña de ‘El Padre de las Almas Oscuras: Hidetaka Miyazaki a través de su obra’

Es un mal común el desconocer quién se oculta tras las obras audiovisuales que consumimos cada día. Por nuestra vida pasan multitud de directores, músicos o estudios en los que apenas recaemos, pero algunos logran hacer resonar su nombre con tremenda fuerza, como es el caso de Hidetaka Miyazaki.

El ahora presidente de From Software dio un golpe en la mesa cuando los videojuegos pecaban de indulgencia y se tendía al lenguaje cinematográfico para reivindicar que este medio podía buscar su propia forma de narrar, una que dependiese enteramente del jugador y de su relación con la obra, de entender sus referencias implícitas en su arquitectura, cultura y detalles.

Esta narrativa, que por aquel entonces no era común en nuestro medio, creó una serie de figuras divulgativas que todos los que amamos la obra de Miyazaki hemos seguido con atención. En YouTube uno de los grandes referentes internacionales es el usuario VaatiVidya y su incansable trabajo descubriendo el lore, pero a nivel nacional tenemos grandes figuras como AcreVersion o PowerBazinga.

En el terreno escrito, sin embargo, nos encontramos con un arquitecto que hace años emprendió el camino de la divulgación sobre videojuegos y que encontró en la obra de Hidetaka Miyazaki su mayor pasión, Adrián Suárez. El redactor de 3DJuegos y parte de ese Dream Team que forma la familia de Mundogamers ha salpicado durante años su trabajo del estudio de la obra del presidente de From Software con multitud de artículos tratando sus temas, aplicando sus conocimientos arquitectónicos para sacar lecturas de su obra, como también el estudio de sus mecánicas jugables y su lore.

Adrián Suárez Mouriño es un enamorado de la narrativa en los videojuegos, lo que le llevó a doctorarse en ese campo y a volcarse, especialmente, en las obras de Hidetaka Miyazaki. (Imagen de El Ideal Gallego)

El pasado 2019, junto a la editorial Star-T Magazine Books, lanzó el ensayo completo de todo aquel viaje que había emprendido hace años: ‘El Padre de las Almas Oscuras: Hidetaka Miyazaki a través de su obra‘, el libro que hoy nos atañe y el que he tenido el gusto de poder disfrutar como fan, no solo de Hidetaka Miyazaki, si no de Adrián Suárez y de la familia de Mundogamers.

Las influencias de su lore

Jamás había escuchado la palabra lore hasta que me adentré de lleno en Dark Souls (From Software, 2011), quizás porque Demon’s Souls (From Software, 2009) no fue una experiencia que me satisfizo ni me invitó a entrar de lleno en él. Pero una vez comencé a interesarme en el mundo de su secuela espiritual era una palabra que no dejaba de repetirse cuando se hablaba de su mundo, así que busqué su definición:

“El Lore o Trasfondo de un juego es el conjunto de historias, datos, personajes, representaciones, etc que conforman el universo representado en el mismo y le dan coherencia.”

Término recogido de la página de GamerDic.

Para entender el mundo de Hidetaka Miyazaki, o mejor dicho, su lore, Adrián Suárez comienza su libro explicándonos los leves rasgos que se conocen de su vida, diseminados en las escasas entrevistas que el director ha concedido donde ha desvelado quiénes han influenciado su narrativa y los hechos que le tocó vivir.

Adrián nos habla de un niño que nació en Shizuoka, una ciudad que a pesar de su urbanización mantiene ese aire feudal japonés que la arraiga a la historia a la ciudad, quien leía libros extranjeros que no acababa de entender y que debía rellenar los huecos con su imaginación y que no tenía sueños, era alguien sin ambiciones.

Poco se sabe de la vida de Hidetaka Miyazaki (Shizouka, Japón, 1974) ya que no le gusta hablar de su infancia. Se sabe que trabajó para Oracle Corporation en la embajada estadounidense, para más tarde, a raíz de jugar a ICO (Team ICO, 2001) aceptar un puesto en From Software para unirse a la serie Armored Core.

Es un paralelismo que ya podemos trazar en las primeras páginas, donde Alejandro Pascual nos habla en el prólogo de lo deconstruido del mundo de Miyazaki, de cómo volver una y otra vez a jugar sus obras siempre nos da nuevos puntos de vista, y esto no es casualidad, ya que una de sus mayores influencias de niño fueron los libros de aventuras de Steve Jackson, donde podías construir tu propia aventura y el releerlos siempre daba lugar a nuevos caminos.

De hecho, los trabajos de Hidetaka Miyazaki son un tributo a todas esas lecturas que le inspiraron de niño. A las dimensiones interconectadas de Demon’s Souls y Dark Souls que beben de H.P. Lovecraft, o más adelante en Bloodborne a sus terrores cósmicos, a la poesía de Fiona Macleod -seudónimo que usó el escritor William Sharp- para Déraciné (From Software, 2018) o la filosofía del budismo zen o taoísmo para Sekiro: Shadows Die Twice (From Software, 2019). Por eso, para entender el lore de sus obras, es importante entender el lore de su creador.

Para ello, Adrián Suárez nos conduce desde la niñez sin ambición del presidente de From Software, su acomodado puesto de salary man, hasta el descubrimiento de la obra de Fumito Ueda, la llama que prendió por primera vez el anhelo de cambiar su vida y dedicarse a crear historias.

Un punto de convergencia

Algo en lo que coincidimos todos los amantes de los Soulsborn es en la imposibilidad de ser firmes con una única versión de los hechos. No existe, ni siquiera From Software se atreve a dar luz a si alguna teoría es cierta o no, porque sería matar el espíritu de lo que se pretende.

Demon’s Souls, la trilogía Dark Souls o Bloodborne (From Software, 2015) son historias narradas a través de nuestras propias vivencias del juego. Son salpicaduras a través de textos de objetos, conversaciones o hechos donde hay agujeros creados a posta, lo que imposibilita que uno pueda decir con total exactitud que algo es así de forma inamovible y, por supuesto, Adrián Suárez no pretende ni mucho menos imponer su visión.

Es común que en algún momento del libro pienses que hay cierta poesía de su mano, incluso que alguna interpretación no te cuadre con tu propia experiencia. Recuerdo haber leído su teoría sobre la relación entre Artorias y Sif, el gran lobo gris y no estar del todo de acuerdo, pero no por ello dejar de resultarme interesante, porque al fin y al cabo esto es lo que pretende Miyazaki, que construyas tu propia aventura.

Dark Souls ocurre en un mundo en ruinas donde no somos más que testigos de tiempos ya pasados, por lo que establecer unos hechos es casi imposible. Su narrativa se basa en la audacia del jugador para conectar las conversaciones y datos que el juego nos deja a lo largo de la aventura.

El Padre de las Almas Oscuras es, en realidad, la interpretación que su escritor ha dado a su lore en un intento de unir sus obras desde Demon’s Souls hasta Déraciné e incluso Sekiro: Shadows Die Twice en un mismo mundo, y a pesar de lo excéntrico que puede resultar enlazar distintos mundos, uno acaba viviendo esa pasión que siente Adrián y acaba entrando en su juego, encontrando lógica a mucho de sus argumentos.

No son pocas las veces que he detenido la lectura para consultar información sobre algún personaje, ver algún vídeo sobre su ubicación o frases que ha soltado y exclamar un “que cabrón” al caer de un plumazo en lo que quería contar. Porque ha cogido todo aquello que yo pensaba y le ha dado una vuelta para mostrar que había un detalle que se me olvidaba y que conectaba perfectamente con un concepto que no entendía y al que no presté atención.

Cómo todo envuelve al mono no aware, un concepto de la literatura japonesa que nace de observar florecer los cerezos, de lo efímero que resulta y cómo les hace reflexionar sobre el paso del tiempo. El mono no aware, que está presente sobre todo en los primeros pasos narrativos del director, nos posiciona como un caminante por un mundo que no nos pertenece y que, más allá de implicarnos, su verdadero motivo es el invitarnos a reflexionar.

Mono no aware es un concepto que engloba a las obras de Miyazaki. En ellas se habla de la tristeza, la decadencia del ser humano y sus errores. Y nosotros, como protagonistas, solo podemos observar sin interceder en esta vorágine.

Y ese es el pilar de El Padre de las Almas Oscuras, la reflexión a la que llega Adrián Suárez del trabajo de Hidetaka Miyazaki sobre la codicia del ser humano en cuanto al poder o la religión, la aceptación de la muerte y de que hay ciclos en los que el ser humano no puede interceder. De la evolución de aquel tipo que cogió los trozos de una entrega fallida de King’s Field y lo convirtió en Demon’s Souls hasta lograr perfeccionar su narrativa en Sekiro: Shadows Die Twice, donde nos encontramos a un director más decidido.

El ejemplo de Hidetaka Miyazaki

Me ha encantado leer El Padre de las Almas Oscuras. He disfrutado cada párrafo, aunque era una apuesta segura como seguidor del trabajo de Adrián y como enamorado de las obras de From Software. Me ha ayudado a desempolvar mis conocimientos de la historia, como también a verla desde diferentes puntos de vista… ¿pero esto significa que el libro de la firma Star-T Magazine Books está pensado únicamente para los fans? No.

Hay un párrafo magistral de la mano de Adrián que me gustaría parafrasear para entender que, más allá de la pasión por From Software que uno pueda tener, es necesario indagar en la figura de Hidetaka Miyazaki para entender este medio aún más:

(…) Para poder crear títulos de la talla de los que aquí analizamos no basta con jugar a Dark Souls, a Bloodborne, a Metal Gear Solid o a Super Mario Bros. Lo que hay que hacer es leer mucho, ver mucho cine, devorar libros de filosofía, hay que vivir y sufrir. Hay que disfrutar del manga y de la novela gráfica. Hay que viajar por el mundo, hay que hacer amigos, odiar y amar.(…)

Adrián Suárez sobre la trayectoria de Hidetaka Miyazaki.

El divulgador, el desarollador, analista o jugador es una personalidad en constante cambio. A veces pensamos en el videojuego como una isla alejada del resto, nos centramos en él, devoramos las mejores obras, pero nos olvidamos del mundo que hay fuera. Cada obra está influenciada por distintas expresiones artísticas más allá de lo nuestro, y para crecer necesitamos tocar todas esas ramas.

La serie de libro Fighting Fantasy (Steve Jackson & Ian Livingstone) fue una gran inspiración para Miyazaki. Estos libros de rol estaban llenos de rutas alternativas y pistas que uno descubría mediante la repetición de su lectura.

Por supuesto que El Padre de las Almas Oscuras tiene un valor para el amante del lore, para el que inició la senda en Demon’s Souls y acabó su peregrinaje con Sekiro: Shadows Die Twice, pero el valor de Adrián Suárez no radica en su estudio del lore, si no la proyección que hace de Hidetaka Miyazaki y cómo transcendió en la industria.

Miyazaki es un ejemplo de cómo romper con los medios narrativos tradicionales heredados del cine o la literatura y hacer de ese medio interactivo un mundo rico en el que todo deja de ser fortuito y está medido milimétricamente para hablarnos de la transgresión humana en busca de los dioses a través de sus catedrales góticas o la influencia del budismo en Sekiro: Shadows Die Twice y cómo los occidentales hemos malinterpretado el taoísmo y el significado del Ying y el Yang.

Conclusiones

En definitiva, El Padre de las Almas Oscuras: Hidetaka Miyazaki a través de su obra es un fantástico libro que encandilará a los amantes del lore y aquellos que busquen ampliar sus conocimientos del desarrollo de un videojuego a través de las influencias de su creador.

402 páginas firmadas por Adrián Suárez que conglomera todo su trabajo alrededor de la figura del presidente de From Software, como también de aquellos que han proseguido su trabajo -véase Dark Souls II o el comienzo de los desarrollos de Demon’s Souls y Dark Souls III-, de lo que ha aprendido de ellos y de cómo entiende Miyazaki su propia obra.

Pero lo más bonito, para mi gusto, es que no solo habla del viaje de Hidetaka Miyazaki desde aquel niño sin ambiciones a ser el presidente de una compañía, si no del viaje de Adrián a través de su obra. Porque ese estudio del lore, esa representación casi novelesca que protagoniza cada capítulo y ese intento desesperado por dar una conexión a todo es el relato de todas esas horas jugando una y otra vez sus títulos, descubriendo nuevas cosas como dice Alejandro Pascual en el prólogo. Porque él, al igual que Miyazaki, es la suma de sus inspiraciones y aquí no solo nos habla de El Padre de las Almas Oscuras, si no de sí mismo.

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Autor

El típico cantamañanas que escribe sobre videojuegos y cree saber más de lo que sabe. Camarero furioso y técnico informático por accidente. Como verás, estoy más perdido en la vida que un pato en una charca.