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Groundhog Day: Like Father Like Son. Atrapado en VR

24 abril, 2020 6 mins de lectura

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Groundhog Day: Like Father Like Son. Atrapado en VR

Phil Connors se despierta al ritmo de I Got You Babe de Sonny & Cher en la pequeña ciudad de Punxsutawney (cerca de 6.000 habitantes). Es 2 de febrero, un día muy especial para los habitantes de esta pequeña localidad de Pennsylvania: El Día de la Marmota. Este día se basa en la superstición de que si una marmota ve su sombra al salir de su madriguera gracias a un día soleado, volverá a su escondite y habrá seis semanas más de invierno. Sin embargo, si no ve su sombra (debido a un día nublado), la primavera llegará antes.

Phil conoce a la perfección este dato, puesto que es el hombre del tiempo que cada año acude a Punxsutawney para cubrir el evento junto a su productora Rita y el cámara Larry. No obstante, no es la primera vez que cubre esta edición. Ni la segunda. Ni siquiera la tercera. Phil ha vivido esta situación infinidad de veces. Cada vez que el pobre hombre se va a la cama, vuelve a despertar el 2 de febrero en Punxsutawney. Una ciudad que odia.

Así comienza Atrapado en el Tiempo (que mucha gente conoce erróneamente por El Día de la Marmota), una película de 1993 dirigida por Harold Ramis y protagonizada por Bill Murray con una gran relevancia en la cultura popular, influyendo incluso en nuestro argot. A día de hoy se la conoce como uno de los mejores filmes de viajes en el tiempo y una de las mejores películas de humor de su época.

Más de 25 años después, Tequila Works (Gylt, Rime, The Sexy Brutale…) recoge el testigo con Groundhog Day: Like Father Like Son, un videojuego de puzles para PlayStation VR, HTC Vive y Oculus Rift que trata las aventuras de Phil Connors Jr., el hijo de Phil Connors, al volver a Punxsutawney y vivir la misma experiencia paranormal que vivió su padre.

De vuelta a Punxsutawney

La historia del título comienza con nuestro protagonista acudiendo a Punxsutawney durante el Día de la Marmota para una conmemoración de su padre, ya fallecido, quién se convirtió en una persona muy querida para la ciudad. El joven ha llevado una vida exitosa debido al carisma que desborda en los vídeos que sube a Internet, llenos de sarcasmo y comentarios mordaces.

Jr. siempre se ha sentido a la sombra de la figura de su padre, lo que le ha llevado a odiar su ciudad natal llena de “paletos lamebotas”. Y encima le toca aguantar un día entero dedicado a su “perfecto” padre. Esta situación de estrés, sumado al sarcasmo y la condescendencia del personaje le llevan a herir los sentimientos constantemente a sus seres queridos mientras deshonra la figura de su padre de muchas y variadas maneras. El día se torna horrible para toda la familia, y en especial para nuestro personaje, que no puede volver a Los Ángeles para una reunión importante debido a un mal temporal. Al despertar descubrirá que está viviendo el mismo día de nuevo, estando atrapado física y temporalmente en el pueblo hasta que sepa qué ocurre.

Quiénes conozcáis la película ya estaréis encontrando multitud de similitudes. Como el propio título indica, Like Father Like Son juega constantemente a los paralelismos y los huevos de pascua en relación a la película. Encontramos personajes como Rita (nuestra madre) o el infame Ned Ryerson, con cuya hija tuvimos un romance en el pasado. Casi todos los escenarios están sacados directamente de la película y están repletos de detalles cómo plasmar en cemento la huella de Phil Connors en el punto donde siempre metía el pie en el dichoso charco.

Entre repetición y repetición se nos presentan pequeñas escenas cargadas de ternura donde vemos momentos importantes entre Phil Jr. y su padre. Estos recuerdos le sirven al protagonista para conectar brevemente con la figura de su padre. Sus consejos están llenos de dobles sentidos al conocer el secreto de su bucle. Es la manera en la que Jr. evoluciona como personaje y entiende que toda su ira no es hacia su padre, sino hacia la ausencia de él mal gestionada.

Groundhog Day: Like Father Like Son consiste en controlar a Jr. a lo largo del bucle, descubriendo en cada repetición nuevos detalles que nos permitirán mejorar la situación de nuestros allegados. Desde salvar a una persona de tener un accidente de coche a conseguir un capuccino para que nuestro hermano no se enfade. Pasando, por supuesto, por dar un buen discurso en el evento de Phil Connors; un discurso que no esté lleno de bilis y rencor.

El día está dividido en varias escenas distintas, añadiendo una nueva cada día que completemos. No hay que intentar que el día y la escena salgan perfectos a la primera, puesto que el juego está diseñado para mejorar cada día. Esto es algo que desconocía y, en mi cabezonería, trataba de solucionarlo a la primera, dándome de bruces con abucheos y madres decepcionadas.

Los distintos problemas a solucionar se irán detallando en un cuaderno que podremos consultar para conocer aquellas tareas que necesitamos para tener un día perfecto y, con suerte, librarnos de la maldición.

Los puzles son divertidos y amenos, en particular aquellos en los que manejamos objetos con los mandos de movimiento, que funcionarán como las manos de Jr. Podemos movernos por distintos puntos concretos de la habitación para alcanzar todos los elementos necesarios, pero no movernos libremente.

Los puzles van desde la observación a combinar elementos, mientras que algunos son puramente conversacionales. Todos ellos albergan una complejidad bastante accesible. También encontramos distintos minijuegos como tocar la guitarra o disparar una de esas pistolas de camisetas que tanto les gusta a los estadounidenses. A pesar de que la base es sólida y los puzles y minijuegos son entretenidos, el juego falla en la atención a ciertos detalles a nivel de usuario y el funcionamiento general en realidad virtual, al menos en la versión de PlayStation VR.

No podemos pausar el juego ni acceder al menú en todos los momentos, lo que nos impide tomarnos un respiro o saltar/repetir escenas que estamos hartos de oír. Podemos graduar el tamaño de los subtítulos pero la nube de texto puede ser incómoda de leer si hay objetos de por medio. Entre escenas tenemos a Jr. posteando sus desventuras en Twitter, pero el texto se expone demasiado lejos y es difícil de leer.

Por último tenemos el error, a mí parecer, más engorroso del título. Durante las conversaciones se nos presentan distintas opciones de diálogo mediante pequeñas nubes que podemos agarrar para seleccionarlas. Sin embargo, estas opciones están muy cerca unas de otras y no queda muy claro cuál vamos a seleccionar. No han sido una ni dos ni tres las veces en las que he seleccionado una opción errónea debido a este error de diseño.

En el terreno gráfico tenemos un juego que se desenvuelve bien dentro de un apartado artístico sencillo de estilo cartoon, elegido precisamente para reducir la exigencia del juego en realidad virtual, que es difícil de optimizar. Es un poco chocante comenzar el juego y ver a esos personajes tan cabezones, pero tarde o temprano te acostumbras e, incluso, les coges cariño.

Los escenarios siguen la misma línea con gran acierto, además del plus de ver los mismos escenarios de la película y, por tanto, de la ciudad real. El punto flaco es la disposición de algunos elementos, que pueden obstaculizar algunas de tus maniobras. Las animaciones tampoco están muy a la altura, con los personajes siendo algo inexpresivos en ocasiones clave o moviéndose como animatrónicos.

Groundhog Day: Like Father Like Son es un título algo escaso dentro del apartado sonoro. La banda sonora es insuficiente y la ambientación es algo deficiente para crear un espacio diegético, algo esencial en una experiencia en realidad virtual. Las voces (sólo en inglés) sobresalen sobre el resto de elementos, con unos actores de doblaje a la altura de los actores de la película. Las voces de todos los personajes son el principal punto fuerte de la inmersión dentro de Punxsutawney.

Conclusión

Groundhog Day: Like Father Like Son es un título simpático y entretenido que cumple con hacerte pasar un buen rato gracias a puzles y minijuegos variados y divertidos. Repetir los días desbloquea nuevas opciones, con lo que es difícil aburrirse con la reiteración. Le lastran pequeños obstáculos que merman la experiencia dentro de la realidad virtual, detallitos que se pulirán en posibles futuros títulos del estudio para este medio.

También sirve perfectamente como secuela de la película con un guión alegre lleno de personajes tiernos que conseguirán que odies a muerte al protagonista. Una historia que habla de viajes en el tiempo, sí, pero también sobre las relaciones padre-hijo, la empatía con la gente que te rodea y, por encima de todo, a descubrir que la historia del mundo no trata sólo sobre ti.

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Autor

Soy realizador audiovisual y editor de vídeo. He trabajado en varias webs relacionadas con Japón, pero vuelvo a casa de vez en cuando en busca del producto patrio.