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Reknum. Los 8 bits más clásicos

22 abril, 2020 5 mins de lectura

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Reknum. Los 8 bits más clásicos

He perdido la cuenta de los juegos que han salido en los últimos años con un estilo gráfico pixel-art. No he mirado la lista de review que he escrito en esta casa, pero estoy convencido que un importante porcentaje son de videojuegos que apostaban por revivir la época de los 8 o 16 bits. Quizás sea porque los que disfrutaron aquella generación como niños ahora son adultos y quieren revivir viejas experiencias. Puede que piensen que hay un nicho de gamers que parecen valorar positivamente este mercado. También puede ser que simplemente echemos de menos la pureza y simpleza de los juegos del pasado. No lo sé, analizar los motivos de esto daría para un interesante artículo que seguramente nunca escribiré. El caso es que hoy analizamos el último que se une a esta lista: Reknum de NAPE Games, disponible en PS4 y Nintendo Switch.

Hace tiempo escribí la review de V.O.I.D, la primera obra del estudio. Aquel juego partía con una interesante propuesta, la de ofrecer una aventura plataformera que te ofrecía viajes en el tiempo y una doble jugabilidad. El problema es que se quedó a medio gas al ofrecer niveles de una simpleza alarmante. En cualquier caso, la sensación final no resultó negativa, siendo la ópera prima del estudio te ofrecía unas cuantas horas de entretenimiento por un precio irrisorio.

Reknum parte del mismo molde que V.O.I.D. Se trata de un plataformas clásico cuya única pretensión es la de mandarnos un puñado de años atrás en el tiempo, a la época de la NES. Mi expectativa era la de encontrar un juego más redondo, que corrigiera los errores que cometió V.O.I.D. Reknum mejora levemente algunos aspectos, pero desafortunadamente vuelve a dejar una sensación agridulce: la de ser un juego con potencial que termina dentro de la media.

Reknum nivel acuático

Una princesa contra una hechicera.

Reknum no es, en absoluto, un mal juego. Propone un reto clásico y entretenido que puede ofrecer, tranquilamente, unas dos o tres horas de gameplay por un precio ajustadísimo, 5€. Lo que no se puede esconder es que se trata de un juego con poca originalidad, sin elementos que llamen la atención y lo hagan especial. Es una apuesta segura si lo que buscas es un plataformas retro de corte clásico, pero no pretende ir más allá.

Controlamos a una princesa llamada Cheri que tiene que atravesar un peligroso mundo lleno de enemigos y destrozar unos cristales para acabar con el mal. Atravesaremos los escenarios vistos mil y una veces: bosques, montañas, castillos y hasta el mítico escenario acuático en nuestra misión de restaurar el mundo y acabar con la malvada hechicera.

Para defenderse, nuestra heroína irá armada con una espada y un arco con el que atacar a distancia. Haciendo buen uso de este último rara vez nos matarán los débiles enemigos que pueblan los niveles. Tampoco nos pondrán en aprietos los poco inspirados jefes finales, algunos de dificultad inexistente si les disparamos desde lejos. El verdadero desafío que encontramos viene dado por elementos que nos destruyen de un golpe y nos obligan a reiniciar el nivel, como hogueras, trampas o pinchos. Los niveles son largos, no hay puntos de control y hay que andar con mucho ojo y realizar saltos milimétricos para superar algunas zonas.

Reknum nivel helado
En el nivel helado podemos resbalar, pero acaba siendo demasiado fácil y poco imaginativo

Una de cal y una de arena

V.O.I.D ofrecía escenarios diseñados con poca imaginación, cosa que Reknum mejora, pero siguen palideciendo en comparación con otros juegos. Cuando el juego da con la tecla y nos propone un nivel interesante, con buenas plataformas y mecánicas variadas (como la oscuridad o la lava que asciende) gana enteros. Sin embargo, nos da una de cal y otra de arena, tan pronto hay uno interesante como uno terrible repleto de plataformas puestas de forma ilógica que no llevan a ninguna parte, ejemplificándose en el de hielo.

La falta de creatividad llega a su clímax en el mundo final: al igual que sucedía en V.O.I.D, éste consiste en la repetición de niveles de los mundos anteriores, pero con algún enemigo más y con un filtro amarillo bastante feo. La experiencia nos dice que cuando llegamos al “castillo final” toca arremangarse para afrontar un subidón de dificultad, niveles terribles y un jefe final a la altura, por lo que encontrarnos con un reciclado de niveles en un juego tan breve es, como mínimo, decepcionante.

Reknum bosque
Cuando pienso en Reknum, sólo me viene a la cabeza la música.

Un poco de confusión en los niveles

Por otro lado, hay decisiones jugables difíciles de comprender. Primero, en los niveles hay cofres que nos dan monedas que, al acumularlas, nos dan mejoras como velocidad o más capacidad de salto. Esto podría ser interesante si tuviera algún tipo de recorrido, pero al acabar cada nivel nuestro contador vuelve a cero y perdemos todas las mejoras.

Pero la mecánica más incomprensible de Reknum es una especie de portales que nos obligan a repetir niveles. Por ejemplo, si atraviesas una puerta en el nivel oscuro acabas por aparecer en el bosque, la fase anterior. Pero no apareces en una sección oculta y nueva, sino en medio de un escenario que ya has terminado y te toca volver a recorrerlo. El juego no te explica qué debes hacer y resulta confuso. Yo he acabado por perderme y no he logrado de entender si estos “saltos” hay que hacerlos para progresar o son penalizaciones para el jugador. Tras varias vueltas y niveles completados una y otra vez, he conseguido avanzar y dejar atrás ese sinsentido.

Reknum nivel oscuro
Este nivel que juega con la oscuridad es mi preferido. Largo, difícil, con muchos obstáculos. Ojalá todo el juego fuera así

Más de lo mismo, para bien y para mal

Si hablamos de gráficos, Reknum usa un pixel art correcto, con un diseño que ya se puede considerar marca de la casa. No es lo mejor que hemos visto, pero es simpático y logra su propósito de evocar una época pasada. Mejor regusto deja la música que acompaña al juego, que si bien no tiene mucha variedad, te anima siempre a echar una partida más. El tema principal me parece especialmente memorable y adapto para este tipo de juegos arcade.

Reknum cumple con su función: ¿quieres plataformas con un apartado gráfico clásico y una curva de dificultad moderada? Aquí lo tienes. He completado el juego, he sacado todos los logros y me ha entretenido una tarde de domingo. Escribo la review, la maqueto y seguramente olvidaré el juego con la misma velocidad con que lo he terminado. Considero que hay que exigir algo más a la industria española. Los videojuegos pueden salir mejores o peores, pero creo que el público busca innovación y nuevas ideas que perfectamente pueden implementarse en juegos de estética y mecánicas retro. NAPE Games opta por ofrecer proyectos “pequeños” a bajo precio, pero no estoy seguro que sea la idea que más apetece a los gamers. Ninguno es malo, pero tampoco especialmente meritorio.

Conclusión.

Si dijera que Reknum es un mal juego, mentiría. Es un acción-plataformas en pixel-art correcto y entretenido, pero como él hay miles. Es cierto que su bajo precio justifica hasta cierto punto su brevedad y que sea poco innovador, pero el regusto final que deja es amargo, de pobreza y falta de ambición.

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Autor

Jefe de Redacción en

Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.