Análisis Destacado

V.O.I.D Viajando en el tiempo.

14 octubre, 2019 6 mins de lectura

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V.O.I.D Viajando en el tiempo.

La industria indie tiene predilección por el mundo retro y el pixel-art. No dejan de aparecer productos que emulan la estética y mecánicas de los microordenadores y consolas ochenteras. Para alguna gente el mercado se está saturando de estos juegos, para otros jugadores es una bendición. Eso ya va en los gustos de cada uno. Hoy analizamos V.O.I.D, uno de estos juegos que basa toda su existencia en las entregas en 8 y 16 bits de grandes sagas como Mario y Megaman. Desarrollado por Nape Games, V.O.I.D se encuentra disponible tanto en Nintendo Switch como Steam.

El mundo helado es de los mejores del juego

Devolviendo la paz a la tierra.

La trama de V.O.I.D nos transporta a un futuro en el que una raza alienígena ha acabado con la vida en nuestro planeta. Nosotros controlamos a dos PLOIDS, seres que representan la evolución del ser humano y que tienen la compleja misión de devolver la paz a la Tierra. Para ello tendrán que viajar en el tiempo para recoger unas piedras sagradas que serán la clave para acabar con la invasión extraterrestre.

Aunque aparentemente compleja, la trama no deja de ser una excusa para mandarnos con un mínimo de lógica a diversos momentos de la historia del planeta, siendo éste uno de los principales atractivos del juego. En V.O.I.D visitaremos niveles con estéticas muy diversas basadas en diferentes épocas y localizaciones: desierto, edad de hielo, el japón feudal, la segunda guerra mundial, un mundo sumbarino…etc. Esta variedad de entornos no sólo es relevante a nivel de ambientación, también repercutirá en la jugabilidad. Así, en el escenario helado no podremos realizar el doble salto, obligándonos a ser muy precisos, y en el escenario submarino nos moveremos con una lentitud propia de los niveles acuáticos.

Los enemigos rara vez nos darán problemas

Dos personajes, dos experiencias de juego.

V.O.I.D es un juego de plataformas con elementos de acción. Al inicio de cada partida tendremos que decidir si controlar a Alpha o Omega, los dos PLOIDS a nuestra disposición. No es una elección irrelevante, pues toda la jugabilidad cambia en función de nuestra elección. Si elegimos jugar con Alpha dispondremos sólo de una vida y no podremos disparar – sólo saltar en la cabeza de nuestros enemigos – como si de un Mario clásico se tratara. Sin embargo, si elegimos a Omega seremos algo más lentos, pero tendremos varias vidas y un blaster, transformándose la experiencia en un run and gun, mucho más próximo a la saga Megaman.

La dificultad del juego también varía con la elección de personaje. Con Omega es parecido a un paseo por el campo. Los enemigos no son un obstáculo ya que disponemos de un arma y de varios puntos de salud, radicando la única dificultad en los niveles que nos exigen precisión en el salto, sin llegar a ser nada del otro mundo. Con Alpha, sin embargo, es una tarea mucho más compleja pues contamos sólo con una vida. En cualquier caso, no es una dificultad determinada por los enemigos – que son fácilmente evitables y carecen de armas a distancia – sino por la complejidad propia de tener sólo un punto de salud y no poder permitirnos ni un despiste.

V.O.I.D personajes
Elegir a Alpha complica enormemente la aventura

Un decepcionante diseño de niveles.

Nape Games ha tomado como punto de partida las ya comentadas sagas de Nintendo y Capcom, algo evidente tanto en las mecánicas como en el aspecto de los niveles y enemigos. No hace falta superar el primer mundo para encontrar un enemigo idéntico a los pokey – los cactus de Mario – o para hablar con un aliado calcado a Rush, el perro robótico de Megaman. Estos grandes juegos sirven de inspiración y base jugable, pero V.O.I.D se queda muy lejos de la calidad que éstos atesoraban.

V.O.I.D es variado en cuanto a la ambientación de sus mundos, pero éstos son pequeños, compuestos por apenas 5 niveles que, además, con frecuencia pecan de breves y simples. Encontraremos demasiados entornos planos que prácticamente no nos obligan ni a saltar, con un camino muy marcado y de una brevedad alarmante. Es posible que el juego ofrezca algo más de 50 fases, pero un gran porcentaje de éstas son intrascendentes. Tampoco es agradable encontrar escenarios que se reciclan. Por ejemplo, el mundo final se compone de una sucesión de niveles ya visitados, con la única diferencia de que tenemos que completarlos todos de una tacada y que contienen un puñado de enemigos nuevos (que tampoco causan demasiados problemas). Falta creatividad en V.O.I.D.

V.O.I.D imagen caverna
En este nivel tendremos que tener una precisión extrema

El segundo problema es que los niveles, incluidos los de mayor extensión, ofrecen un diseño pobre y carente de originalidad. Asistimos, en la actualidad, al lanzamiento constante de juegos 2D de plataformas de estética retro que compiten por hacerse un hueco en el mercado, a lo que hay que sumar grandes producciones como Mario Maker que han estimulado la creatividad de la gente. Ante este panorama, V.O.I.D ofrece poco o nada si hablamos en términos de desafío o de diseño de niveles. No debe de ser fácil idear entornos atractivos y equilibrados en cuanto a dificultad, pero lo que es evidente es que los escenarios llanos con apenas un par huecos que saltar no son divertidos por muchos enemigos que los pueblen.

Puntualmente encontramos algún que otro nivel que sí es digno de un buen plataformas y que nos pondrá a prueba. Por ejemplo, las fases heladas no obligarán a tener un timing de salto casi perfecto; también podemos destacar un escenario basado en especie de cueva con poca iluminación o un par de niveles en los que la jugabilidad cambia – tendremos que escapar de enemigos, sobrevivir una determinada cantidad de tiempo, ascender a toda velocidad, etc. – Pero son minoría. Hubiera sido preferible encontrar un juego con menor cantidad de niveles, pero de mayor complejidad, que este batiburrillo que alterna fases decentes con otras repetitivas, breves o de dificultad inexistente.

V.O.I.D nivel hielo
¿Os suena este perrete?

Falta ambición en V.O.I.D

No quiero dejar la sensación de que V.O.I.D es un mal juego, porque tiene sus virtudes. La principal es su bonito acabado gráfico en pixel art. Cada mundo está repleto de detalles que van más allá de un cambio de entorno, como la lluvia, los efectos de luz en las cuevas o el efecto de la arena del desierto. También merece la pena prestar atención al acompañamiento musical que, pese a partir de melodías algo típicas, nos sorprenderá con algunos temas en japonés.

Otro guiño retro muy interesante es su sistema de guardado, basado en un sistema de contraseñas. Al superar cada nivel tendremos que memorizar – o apuntar – una combinación de colores para poder comenzar desde ese punto.

Completar V.O.I.D con Omega nos puede llevar un par de horas si no estamos muy finos. Hacerlo con Alpha nos costará bastante más. Pero el juego se termina ahí. No cuenta con elementos que inviten a rejugar: no hay fases ocultas, desbloqueables, modos extra y, por supuesto, los escenarios carecen de secretos o rutas alternativas. Es un juego que consiste en ir de un punto a otro, nada más.

Nape Games ha hecho un juego que, pese a que no es un mal producto – yo me he entretenido jugándolo -, es complicado encontrar razones que empujen a comprarlo por delante de otras opciones. A su favor está su bajo precio – 3,99€ – , lo que denota que las pretensiones del estudio tampoco eran las de hacer un producto que reventara el catálogo, tanto es así que ni si quiera está traducido al español.

Conclusión

Es difícil recomendar V.O.I.D por encima de otras opciones del catálogo por algo que no sea su reducido precio. Cuenta con dos virtudes que son su variedad de épocas a visitar y su doble jugabilidad en función del personaje a elegir. Desafortunadamente su profundidad como juego es escasa. Los niveles carecen de complejidad, los enemigos son una simple molestia y no hay secretos, modos extra o alicientes que inviten a rejugarlo. Un videojuego que ofrece lo justo para un aprobado sin ningún alarde.

Autor

Jefe de Redacción en

Pese a mi continua obsesión con la literatura, los videojuegos y el deporte, logré acabar mis estudios de filología. Resido en Italia y adoro la pizza.