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Very Little Nightmares: reviviendo pesadillas de la infancia

19 julio, 2019 8 mins de lectura

Very Little Nightmares: reviviendo pesadillas de la infancia

Recuerdo que de pequeño fui un niño bastante asustadizo y había muchas cosas que no me gustaban. La oscuridad, el mar, los perros grandes o las explosiones son algunas de las que más presentes tengo aún a día de hoy. Aunque admito que la lista podría alargarse unas cuantas líneas más, lo cierto es que ninguno de los conceptos que aparecen en ella me aterraba. Más bien me producían una situación de incomodidad, de desagrado. Sin embargo, sí había algo que me daba auténtico pánico y que durante algún tiempo no me dejó dormir por las noches: las pesadillas. Esto es especialmente curioso porque no es que tuviese este tipo de sueños con mucha frecuencia, simplemente me aterraba la idea de estar en un lugar de mi mente donde puede ocurrir literalmente cualquier cosa, sin ley y del que es imposible escapar.

Creo que es por eso por lo que, hace un par de años, me atrajo tanto Little Nightmares. En este videojuego, la protagonista se encuentra atrapada en un lugar donde todo es hostil, grotesco y cruel, donde no tiene a nadie que le ayude y del que debe intentar escapar a toda costa. Little Nightmares tenía el punto justo de surrealismo para saber que lo que sucede no es cierto, pero no el suficiente como para poder asegurar que nunca pasaría. Justo igual que una pesadilla. Recuerdo perfectamente cómo en varias ocasiones me sentí tremendamente identificado con la protagonista, porque yo sabía el miedo que debía de sentir por estar allí atrapada.

Hace unos pocos meses, un día como cualquier otro, estaba cotilleando en Twitter cuando ese sentimiento de miedo y, a la vez, algo de inquietud, volvió a recorrerme la espalda como una gota de sudor helado. Y no fue para menos, puesto que lo que mis ojos contemplaban atónitos era el primer teaser de un nuevo videojuego: Very Little Nightmares.

Al tener que jugarse con el móvil en vertical, es complicado encontrar imágenes que se adapten al formato del artículo. Es por eso que, aunque he puesto escenas del juego, también hay algunos artworks (como este).

Very Little Nightmares es un videojuego para dispositivos iOS desarrollado por Alike Studio, el estudio barcelonés responsable de Love You to Bits y Bring You Home. Es la precuela de Little Nightmares, un título de 2017 basado en el miedo y la tensión ambiental. En él, controlábamos a una pequeña niña con un chubasquero amarillo y debíamos guiarla a través de The Maw, un gran barco lleno de enemigos enormes y grotescos que pretenden dar caza a la pequeña protagonista. El juego fue muy bien recibido en su día, llegando a considerarse uno de los mejores títulos indie del año, recibiendo cantidad de premios y reclutando a un gran número de fans.

Por su parte, Very Little Nightmares sigue la estela de la anterior entrega basando sus mecánicas en los mismos principios de miedo y tensión, y conservando la misma ambientación. En él también manejaremos a una chiquilla con chubasquero amarillo que deberá recorrer The Nest, una nueva ubicación con un estilo muy similar al de The Maw. El gameplay consistirá en avanzar a través de un gran número de habitaciones resolviendo puzles (que pueden limitarse a un único cuarto o incluir varias estancias), con el objetivo de encontrar alguna manera de seguir su camino. Además, tendremos que evitar todos los posibles peligros que encontremos, ya que esta chiquilla está total y completamente indefensa y morirá con gran facilidad: por caídas, aplastada, electrocutada y, evidentemente, también si es capturada por alguno de los seres que habitan The Nest y que la buscan. Este punto es importante porque, como digo, la protagonista no puede luchar ni atacar de ninguna manera, de modo que lo único que podremos hacer será utilizar el sigilo para evitar ser detectados y, en el peor de los casos, correr a toda prisa para intentar huir.

El bichito que hay encima de las cajas es un gnomo. Aunque no son muy importantes, es graciosete verles corretear.

Llegados a este punto, merece la pena pararse a comentar los puzles que mencionaba antes, que podrían considerarse la piedra angular del gameplay. Durante el primer par de horas, los puzles pueden ser repetitivos y bastante sencillotes (considerablemente menos creativos comparados con los de la anterior entrega). Son muy de dar vueltas por la habitación buscando con qué interaccionar, o de ir de aquí para allá activando palancas y pulsando botones. No requieren pensar mucho, simplemente un poco de “prueba y error”. Al ir avanzando en la aventura, sin embargo, los acertijos que debemos resolver se vuelven más interesantes y variados. Además, dejan de basarse tanto en dar paseítos para requerir algo más de lógica y reflexión. Eso sí, en ningún momento llegan a ser nada complicados, y difícilmente nos quedaremos encallados en alguno sin saber cómo resolverlo.

En relación al diseño de niveles, cabe decir que es bastante bueno. Ya el Little Nightmares original tenía un gran diseño que daba mucha importancia a la verticalidad de los niveles, pero ahora, gracias al formato móvil, esta verticalidad se ve potenciada y se hace aún más presente. Además, un detalle importante es que aunque la protagonista es considerablemente pequeña, es muy fácil verla y en ningún momento se diluye con el resto del escenario. Esto es gracias a su característico chubasquero amarillo que, en contraste con los colores más apagados de las estancias, se ve resaltada en todo momento. En cuanto a la cámara, nos encontramos ante un juego de cámara fija y vista isométrica. Esta decisión permite tanto adaptar muy correctamente el diseño de niveles de Little Nightmares a los terminales móviles como solucionar los posibles problemas que pudiese provocar una cámara más libre en un título con un control tan minimalista (basado únicamente en presionar con el dedo adónde queremos que la protagonista se desplace o con qué queremos que interaccione).

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Este es el aspecto de una habitación en Very Little Nightmares (y, si tuviese algunas cajas más, podría ser mi cuarto perfectamente)

Seguramente ahora mismo os estéis preguntando: “Vale, membrillo, muy bien, este juego de puzles es vistoso, pero ¿qué pasa con el miedo del que tanto has hablado al principio?” A lo que yo responderé: “¿Qué clase de insulto es membrillo?”

Lo cierto es que el miedo en Very Little Nightmares es un tema muy interesante. Tanto este juego como su predecesor tienen como tema principal los miedos y traumas que pueden desarrollar los niños. Parte de esto puede verse claramente en el hecho de que todo es enorme comparado con el tamaño de la protagonista. Esto, añadido a su evidente fragilidad, nos hace sentir pequeños e indefensos ante un gran elenco de enemigos que, curiosamente, son todos adultos. Además, muchos de los conceptos que suelen dar miedo a los niños son temas recurrentes: la soledad, la oscuridad, lo desconocido, seres enormes y grotescos, o el sentirse perdido. Todo se nos transmite poco a poco a través de una atmósfera tensa e inquietante que nos pondrá nerviosos y nos hará querer avanzar. Y ¿avanzar hacia dónde? Bien, ese es uno de los puntos más fuertes de Very Little Nightmares: no lo sabemos. En ningún momento se nos explica hacia dónde estamos yendo, qué hacemos allí, qué está pasando, o quién es la niña con el chubasquero amarillo. Simplemente avanzamos, resolvemos los puzles y entramos en la siguiente habitación. Sabemos que hay que seguir, porque la alternativa a eso es quedarse mirando la pantalla sin hacer nada, pero no qué esperamos encontrar. Este es un factor muy importante que ayuda en gran medida a hacernos sentir indefensos y perdidos en un lugar desconocido, y que pone el broche de oro al conjunto de sensaciones que nos transmite el título.

El estilo visual escogido para Very Little Nightmares es algo diferente al del original, siendo este más cell-shading y cartoon, pero también funciona y mola bastante. A pesar de ser más sencillo, conserva bien la esencia. Sin embargo, el aspecto más importante del juego en este sentido es, sin duda, el apartado sonoro. Esto es, no solo por su gran calidad, que también, sino por la gran importancia que tiene en la ambientación y la inmersión. Durante la aventura, en muy pocas ocasiones escucharemos música, pero cuando lo hagamos, se nos erizará el bello por partida doble: todos los temas son inquietantes a la par que muy bonitos. En cambio, algo que sí escucharemos durante toda la partida serán toda clase de sonidos y ruidos ambientales (pasos, objetos cayendo, goteras…) que nos meten de lleno en la atmósfera del juego y no nos dejarán respirar tranquilos ni un momento. Un ejemplo de la calidad de estos sonidos son, por ejemplo, los pasos de la protagonista, que en función de sobre qué superficie andamos, los pasos suenan distinto, pero siempre con un realismo apabullante. Esta gran importancia del apartado sonoro, por tanto, hace que sea completamente imprescindible que Very Little Nightmares se juegue con auriculares si se quiere vivir la experiencia completa. De no ser así, se perdería gran parte de la atmósfera y la inmersión del juego, que son, precisamente, dos de sus puntos más importantes.

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Un artwork muy bonito de The Nest, la ubicación donde transcurre todo el juego.

De la misma forma que no recomiendo para nada jugar a Very Little Nightmares sin auriculares (y ya no digamos sin volumen), tampoco creo conveniente jugarlo en muchas sesiones cortas. El hecho de que sea un juego de móviles nos puede llevar a ver este título como una solución a los trayectos en el transporte público o para matar algunos minutillos mientras uno espera su turno en la pescadería, pero nada más lejos de la verdad. Lo cierto es que para conseguir entrar en el mundo de este título y empaparse completamente de su atmósfera es necesario que transcurra un cierto tiempo (debemos poder concentrarnos en el juego y abstraernos un poco del resto de cosas). Estar, por tanto, abriendo y cerrando el juego cada pocos minutos dificulta en gran parte disfrutar de la experiencia.

A mí me duró unas 5 horas y lo jugué del tirón, en parte porque soy un descerebrado que antepone los videojuegos a todo lo demás, pero también porque el juego engancha más que el pegamento. Os puedo asegurar que jugándolo todo seguido se disfruta muchísimo, pero es comprensible que no todo el mundo disponga de un puñado de horas libres seguidas para hacerlo. Respecto a la duración debo decir que se puede hacer un poco corto, pero porque es muy buen juego y uno se queda con ganas de más. Realmente dura más o menos lo mismo que el primero, así que los que jugaron al original ya saben a qué se enfrentan: un título cortito pero intenso.

La historia y el lore son también una parte importante del universo Little Nightmares, así que, como no quiero hacer ningún spoiler, intentaré hablar lo menos posible sobre ellos. Únicamente añadiré que es un juego muy para los que jugaron al primero, sobre todo por la trama que, aunque al principio no parece muy importante, en los últimos tramos cobra un gran protagonismo. A mí me ha gustado mucho, creo que explica sucesos interesantes y que tiene algún girito inesperado que es la guinda de un pastel que está para chuparse los dedos. Además, precisamente porque es bastante cortito, es muy agradecido (y muy recomendable si se quiere entender bien todo), pasárselo dos o tres veces.

Si tuviese que resumir mi experiencia en una frase, diría que ha sido un absoluto placer poder volver a Little Nightmares con este título, que traslada realmente bien la fórmula del original al formato móvil. Con un gran apartado visual y sonoro, un diseño de niveles de notable alto y una excelente ambientación, Very Little Nightmares es una recomendación imprescindible para los que disfrutaron del original (y tengan un iPhone, claro, jeje). A los que les llame la atención el juego pero no hayan tenido contacto con la saga, les recomiendo que primero le den caña a Little Nightmares para jugarlos en orden. Sé que puede costar pagar por un juego en un mercado donde la gran mayoría de títulos que se ofrecen son Free to Play, pero os aseguro que este vale cada céntimo de su precio. Os lo digo yo que, a pesar de mis antiguos miedos, por fin he encontrado unas pesadillas que no solo no me asusta tener, sino que me encantan.

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Redactor | Web

Ambientólogo y camarero. Amante de lo japonés, los dinosaurios y la sanfaina con atún. Escribo y juego tumbado, normalmente desde Barcelona.