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Reventure. Un héroe con 100 caminos por recorrer

16 julio, 2019 3 mins de lectura

Reventure. Un héroe con 100 caminos por recorrer

Han pasado las cinco de la mañana y suena el despertador. Toca ir a trabajar. La idea de apagarlo y seguir durmiendo viene y se va en milisegundos en nuestra mente, ya que si nos atreviésemos las consecuencias podrían ser nefastas. Nuestro héroe de Reventure empieza su historia en la misma situación, y que le despidan, despeñarse por un precipicio o matar al rey es uno de los 100 finales de su historia.

Imagen Reventure 1

Pero tranquilidad, lo último que quiere el equipo de Pixelatto es agobiarnos con cientos de horas de secundarias y decisiones que cambian el curso de la historia. De hecho, el juego está planteado claramente como una parodia del medio. Sin ir más lejos, el nombre que tenía antes de salir al mercado, en su fase Early Access,  era “Lonk´s Adventure”, y uno de los grandes atractivos del juego son sus muchas referencias. La premisa, que consiste en que de repente te despiertas con el rol de héroe al que el rey confía rescatar a su hija, es la misma que muchos otros títulos aprovecharon para contar su aventura. En Reventure veremos guiños a The Legend of Zelda o Super Mario, entre muchos otros, pero no dejan de ser anecdóticos.

Con un estilo retro que abarca su apartado gráfico, en el que vemos cuadrados bien grandes, su música y su premisa, las mecánicas no se quedan atrás. Si bien solo podemos movernos y saltar, Reventure se hace fuerte en estas acciones y es el movimiento, la gestión de inventario y el entorno lo que nos bloquea llegar a ciertos finales y nos permite acceder a otros.

Imagen Reventure 2

Nuestro héroe, al que no me atrevo a poner nombre, ya que con algunos finales varía el personaje —hay 50 en total—, salta una altura en concreto que nos permite llegar a ciertas zonas. Cuando cogemos un objeto —no pasa con todos—, por ejemplo una pala, la altura de salto se reduce y por lo tanto ya no podemos alcanzar ciertas plataformas, pero ahora podemos cavar y llegar a nuevas ubicaciones. Como se adivina, el diseño del escenario es crucial, y cumple con creces. Por el mapa están escondidos tanto objetos como personajes claves para conseguir un final, y la combinación de ellos se convierte en un ejercicio de alquimia.

Imagen Reventure 3

Y es que parte de la gracia de Reventure reside en experimentar y jugar de la manera que lo hace un niño en el parque para ver cuál su respuesta, recordando a juegos como Chuchel, de Amanita Design. Encontrar una nueva arma o llegar hasta a la tienda abre gran cantidad de posibilidades y vamos juntando nuestros nuevos descubrimientos con los que ya conocemos para ver qué nueva reacción tiene el juego para nosotros, que siempre va un paso por delante y ya tenía pensada una respuesta para tu nueva ocurrencia.

Así, el título de Pixelatto se va manteniendo fresco con nuevas rutas y atajos, haciéndonos la vida un poco más  fácil ya que cada vez que llegamos a un final volveremos a empezar desde nuestra casa. Mantiene un equilibrio entre la curiosidad y el trabajo de recolectar los 100 finales guardándose novedades para enseñárnoslas a medida que avanzamos.

Conclusión.
Aunque pueda parecer que se ríe del pasado de los videojuegos, se nota respeto y cariño por aquellos a los que los desarrolladores le han echado horas y horas. Reventure se convierte así en una obra muy cerrada en su medio, que disfrutamos más si conocemos todas sus referencias. Sorprende a los que de primeras vemos un pixel art primitivo, pero nos asombramos al descubrir lo inteligentemente que utiliza unas mecánicas de la misma época que su apartado visual, logrando  engancharnos siempre una partida más solo para comprobar qué pasa si ponemos a prueba la macabra combinación que se nos acaba de ocurrir al descubrir el nuevo objeto. Se convierte en una persecución, como dos jóvenes jugando al pilla pilla intentando agarrar a un adversario al que, cuando le enseñas un nuevo movimiento, ya lo había previsto y te muestra su original respuesta.

Autor

Lo único que se repite a lo largo de mi vida son los videojuegos, asi que vamos a descubrir que he aprendido de ellos. De momento, espero que a mi funeral llevéis colas de fenix.