Análisis Destacado

Koral. Descubrir lo que sucede bajo el mar

16 mayo, 2019 3 mins de lectura

Koral. Descubrir lo que sucede bajo el mar

Hay que entender a los videojuegos, y no me refiero a saber el idioma en el que está localizado. Aunque sean dos títulos centrados en la conducción, la saga Forza Motosport tiene un fin muy distinto al de la saga Forza Horizon. Los títulos de la primera invitan a vivir la competición con todos sus detalles, a atacar cada vértice para no solo por superar a nuestros rivales, también a nosotros mismos; mientras que los de la segunda nos abren la puerta al vehículo que deseemos, nos da a elegir una emisora de radio, la que más se ajuste a nuestros gustos, y nos traslada a un paraíso rural en el que completar carreras no es lo más importante de la experiencia.

Seguramente también sea atrevido comparar Koral, el nuevo juego desarrollado por Carlos Coronado (MIND: Path of Thalamus, Infernium), con Inside (Playdead – 2016). Mi punto es que, aunque con semejanzas en el planteamiento —en ambos tenemos que avanzar hacia la derecha en un universo en 2D resolviendo puzles, ninguno de ellos complicado tras replantearlo varias veces—, Koral extiende la mano a todos los públicos para sumergirnos en el mar y admiremos la belleza de la naturaleza acuática y que, si en algunos casos hay grises entre tanto azul, es por el impacto que causamos los seres humanos.

El juego nos invita a sentirnos parte del mundo submarino desde el primer momento. Representamos a una corriente marina, una pequeña onda blanca y su estela. Mediante el Joystick izquierdo, la única forma que tenemos de interactuar en el juego, nos moveremos con el fin de disipar las nubes tóxicas que bloquean nuestro camino. Para ellos, tenemos que recolectar luces de otros corales rojos para revivir otros corales que nos permitan avanzar. Estos puzles irán añadiendo nuevas mecánicas como interruptores que modifican el terreno o plantas marinas con las que aceleramos la velocidad.

Así, recorremos 15 sistemas ecológicos marinos, casi todos con el azul como el color predominante adornado por las luces y los colores vivos de la vida marina que habita el mar. Y es que cabe destacar el apartado visual, presentando paisajes de los que quedarse prendado observandolos peces, las tortugas o el movimiento lento de las luces de los corales, llegando al punto de desaparecer nuestro personaje si no presionamos movemos el stick durante un rato para poder hacer capturas de pantalla a nuestro gusto. Estos se interponen intencionadamente a los escenarios donde predominan los colores grises y la destrucción, mostrando el impacto que produce la pesca con dinamita u otras acciones de los humanos en el mar.

En nuestro viaje podemos recoger coleccionables. Estos son unas esferas compuestas de luces brillantes que nos dan algún dato interesante sobre el lecho marino, la vida que crece en él o, en su labor de concienciar acerca de proteger la vida marina, hacednos partícipes de que se estima que sobre el 55% de los arrecifes de coral del mundo están amenazados por la pesca destructiva. Lo más criticable del título es que, como bien se denominan en el juego, son coleccionables y algunos se encuentran escondidos, por lo que podemos llegar a perdernos alguno. Nada grave ya que en mi primera partida solo me dejé 2 de los 32.

Conclusión.
Koral, explicado por el propio Carlos, es una “carta de amor al mar”. Desarrollado en un barco por él y su equipo, es un juego que intenta recrear las experiencias del propio autor buceando en distintas partes del mundo, encontrando tanto hermosas postales como páramos destruidos por nuestro impacto. Durante las 2 horas de duración, el título se mueve entre la concienciación ecológica y la evasión, y no es hasta el final cuando las dos partes se combinan para hacer que su mensaje llegue con fuerza.

Autor

Lo único que se repite a lo largo de mi vida son los videojuegos, asi que vamos a descubrir que he aprendido de ellos. De momento, espero que a mi funeral llevéis colas de fenix.